En la antesala de un nuevo aniversario del Guerra de las Malvinas, el excombatiente bellavistense Armando Fernández compartió su historia en el programa Punto de Vista, en una entrevista cargada de memoria, emociones y reflexiones sobre uno de los episodios más sensibles de la historia argentina.
A más de cuatro décadas del conflicto, Fernández asegura que el mes de abril sigue siendo especial para todos los veteranos. “No es solo un día, es todo el mes”, expresó, al tiempo que recordó que durante muchos años el silencio fue una constante entre quienes regresaron de la guerra. “Cuando volvimos, no se hablaba. Cada uno se guardó el sufrimiento. Hoy se puede conversar más, hay más reconocimiento”, señaló.
El excombatiente relató que, al momento de ser convocado, no sabían que iban a una guerra. “Nos dijeron que íbamos a cuidar las islas, no que íbamos a combatir. Éramos chicos, muchos recién incorporados”, recordó. Tenía apenas 18 años y ya había cumplido el servicio militar, pero seguía bajo bandera. “Nos enteramos cuando empezó todo”, agregó.
Fernández también evocó el momento en que tuvo que comunicarle a su familia que debía partir. “Mi mamá lloraba. Ellos sí sabían que íbamos a una guerra, nosotros no dimensionábamos”, contó. Durante el conflicto, que duró 74 días, vivió situaciones extremas: bombardeos constantes, frío intenso, hambre y miedo. “Había días que no comíamos. Un mate cocido era mucho”, describió.
Uno de los recuerdos más fuertes que conserva es haber recibido una carta de su madre en pleno frente de batalla. “Era lo más valioso que podía tener. Más que cualquier otra cosa. Todavía la guardo”, afirmó.
Sobre el final de la guerra, relató cómo fue la rendición y el tiempo como prisionero. “Estuvimos varios días en galpones. Después nos trasladaron. Algunos estuvieron más tiempo, otros volvieron antes por heridas”, explicó.
A lo largo de la entrevista, también se refirió a las condiciones dentro del propio ejército. Si bien aclaró que no todos los superiores eran iguales, reconoció que hubo castigos y situaciones difíciles. “Había órdenes que uno no podía cumplir porque estaba en juego la vida. Después venían los castigos”, indicó.
Fernández destacó que, con el paso del tiempo, la sociedad comenzó a reconocer más a los veteranos. “Antes no se hablaba en las escuelas, hoy sí. La gente te reconoce, te agradece”, valoró.
En cuanto al presente, confirmó que el próximo 10 de abril regresará a las islas por primera vez desde 1982. “Hay mucha ansiedad. Es volver después de 44 años, ver dónde quedaron compañeros, recorrer los lugares”, dijo. Para él, este viaje representa una oportunidad de cerrar una etapa. “Dicen que sana el alma. Yo creo que algo de eso va a pasar”, reflexionó.
Sin embargo, también manifestó su malestar por las condiciones actuales para viajar. “Tenemos que sacar visa para ir a un lugar que sentimos nuestro. Eso duele”, expresó.
Al final, dejó una reflexión sobre los conflictos bélicos actuales: “La guerra no le sirve a nadie. Muere gente en el momento y también después. Mandar personas a pelear por cosas que no nos corresponden es una locura”.