El fenómeno de los Therians suele generar sorpresa, curiosidad e incluso polémica. Sin embargo, para comprenderlo en profundidad, es necesario abordarlo desde una perspectiva psicológica, social y cultural, más allá de las simplificaciones que suelen circular en redes sociales.
Esta vivencia es conocida como therianthropy o therianismo, y no debe confundirse con disfraces, juegos de rol o simples gustos personales.
A diferencia del cosplay, los disfraces o las actividades recreativas, los therians expresan que su identidad animal es algo que forma parte de cómo se perciben a sí mismos a nivel interno. Algunas personas describen esta experiencia como una conexión profunda con ciertos comportamientos, instintos o formas de sentir asociadas a ese animal.
Una experiencia de identidad
Desde la psicología, puede entenderse como una forma en que algunas personas representan aspectos profundos de su personalidad, emociones o vivencias internas a través de la figura de un animal. El animal con el que se identifican suele funcionar como un símbolo que condensa rasgos como fortaleza, protección, independencia, sensibilidad, pertenencia al grupo o necesidad de libertad.
En este sentido, el therianismo puede pensarse como una narrativa identitaria: una manera de dar sentido a la propia experiencia subjetiva. Para algunas personas, especialmente adolescentes y jóvenes, esta identificación puede ayudar a poner en palabras sentimientos de diferencia, búsqueda de pertenencia o necesidad de expresar aspectos de sí mismos que no encuentran fácil canalización en los marcos sociales tradicionales.
El rol de las comunidades digitales
Desde lo social, el crecimiento del fenómeno está fuertemente vinculado a internet y las redes sociales, donde se forman comunidades que brindan contención, validación y un lenguaje común para nombrar experiencias internas. Estos espacios cumplen una función similar a otros grupos identitarios: ofrecen sentido de pertenencia, reconocimiento y la posibilidad de construir una identidad compartida.
En un contexto donde muchos jóvenes atraviesan procesos de fragmentación, incertidumbre y presión social, estas comunidades pueden funcionar como refugios simbólicos, donde sentirse aceptados sin juicio.
Diferenciar identidad, juego y patología
Un punto clave es no confundir el therianismo con:
-
Juegos de rol o performance.
-
Disfraces, cosplay o modas pasajeras.
-
Trastornos psiquiátricos.
La mayoría de los especialistas coinciden en que, en sí mismo, el therianismo no constituye una enfermedad mental. Solo se vuelve un tema clínico si la vivencia genera sufrimiento significativo, aislamiento extremo, pérdida de contacto con la realidad o dificultades graves en el funcionamiento cotidiano.
En muchos casos, se trata de una forma alternativa de autoexploración y autoexpresión, que puede coexistir con una vida social, escolar o laboral completamente funcional.
Un fenómeno de época
Desde una mirada sociológica, los therians pueden entenderse como parte de un proceso más amplio: la diversificación de las identidades en la era digital. Hoy, las personas cuentan con más herramientas simbólicas para nombrar quiénes son, cómo se sienten y cómo se perciben, rompiendo moldes tradicionales.
Este tipo de identidades también refleja una búsqueda de sentido, autenticidad y diferenciación en un mundo donde muchas experiencias se viven como estandarizadas o despersonalizadas.