VIOLENCIA EN ARGENTINA: «SOMOS UNA SOCIEDAD FRUSTRADA QUE NO SE ACEPTA A SÍ MISMA»

Así lo expresó el escritor Alé Julián Sosa, quien habló en PUNTO DE VISTA acerca de la violencia existente en la sociedad argentina. Un fenómeno instalado que comienza a preocupar por la virulencia de sus actos. «La violencia es inoculada, como infundida secretamente por las ideas que desde un comienzo hemos asumido como propias. (…) Precisamente, anoche estuve en el preestreno de “Argentina, 1985″ y no puede haber cosa más oportuna, ya que trata de una de las épocas de mayor violencia e intolerancia de nuestro país. Sin embargo, puede verse hoy en día, en la calle, en cualquier parte; los conductores se atacan entre ellos, con los peatones, es algo que yo mismo veo más de una vez».

Ante la pregunta del conductor Mauro Villar sobre si la violencia ha crecido en nuestro país, el invitado expresó: «Yo creo que ha crecido y que existen múltiples factores que lo explican. Parece ser que en Argentina tenemos una sola manera de dirimir los conflictos; hay una manera de resolver los enfrentamientos desde una mirada belicista; parece que solo podemos hacemos escuchar a través del reclamo virulento, no tenemos capacidad de disenso. Hemos naturalizado esa forma de intercambio. (…) A los argentinos nos gusta la parafernalia y el show porque somos una sociedad frustrada, una sociedad tercermundista que no se acepta a sí misma», comentó quien además es periodista de Mendoza.

Asimismo, se refirió a la intención del gobierno nacional de controlar las redes sociales, lo que generó debate entre los argentinos tras el reciente intento de magnicidio a la vicepresidenta. «Siempre digo que existe un desplazamiento de la moral. Quiero decir, uno se asume en una posición moral más elevada y desde allí traslada a sus semejantes los vicios que no estima propios. (…) He vivido discursos de odio a lo largo de toda mi vida y, en verdad, hoy han tomado otro aspecto; hoy está tan instalado que lo verdaderamente disruptivo sería ir inermes al enfrentamiento, sin defensas. (…) El intento de control de las redes me parece muy grave, es un signo controlador y totalitario, y es preocupante que entre en el discurso político con tanta soltura. Las redes son de acceso público y esto habla de una necesidad de poseer al discurso, a mí me choca mucho y me parece muy de mal gusto. Pero, a la vez, me parece una política improcedente, porque controlar las redes sociales es casi imposible. Basta recordar lo que pasó con Elon Musk y el reclamo de las mujeres iraníes; el empresario, ante la prohibición de Irán para utilizar Internet, puso a disposición un satélite para suministrar el servicio», sostuvo.