En el marco del Día Nacional del Bombero Voluntario, que se conmemora cada 2 de junio en Argentina, el comandante del Cuartel de Bomberos Voluntarios de Bella Vista, Hugo Leguizamón, repasó la historia de la institución, recordó los orígenes del sistema bomberil en el país y reflexionó sobre los desafíos actuales que enfrenta el voluntariado.
Leguizamón explicó que la fecha tiene su origen en un gran incendio ocurrido en el barrio de La Boca, en Buenos Aires, donde dos hermanos de apellido Liberti impulsaron la creación del primer cuerpo de bomberos voluntarios del país tras sufrir la pérdida de una manzana completa de depósitos afectados por el fuego. “En honor a los Bomberos de La Boca, que fueron los primeros, se estableció el Día Nacional del Bombero Voluntario”, señaló.
Respecto de la realidad actual del cuartel bellavistense, indicó que la institución cuenta con alrededor de 23 integrantes, aunque reconoció que en los últimos años la cantidad de voluntarios disminuyó debido a motivos laborales, personales y a las exigencias de capacitación profesional que hoy requiere la actividad.
“Para ser bombero hay que estudiar. Muchos jóvenes se acercan cuando tienen 13, 14 o 15 años, pero después comienzan la facultad o emprenden otros caminos. Es muy difícil sostener la cantidad de voluntarios”, explicó.
Asimismo, destacó que el servicio continúa siendo completamente voluntario y basado en la vocación de servicio. “Acá nadie cobra un sueldo. Todo se hace de corazón, por querer ayudar a la comunidad y ser útil para la ciudad”, expresó.
Una vida dedicada al servicio
Durante la entrevista, Leguizamón también recordó cómo comenzó su vínculo con los Bomberos Voluntarios de Bella Vista hace más de seis décadas. Relató que, cuando llegó a la ciudad, observó junto a otros vecinos la necesidad de contar con una institución preparada para responder ante incendios y emergencias.
Tras varios intentos fallidos, finalmente un grupo de vecinos encabezado por el doctor Labur logró concretar la creación del cuartel. En sus primeros años, la institución funcionó en un pequeño espacio cedido por la Municipalidad, junto a la biblioteca local.
Posteriormente, el crecimiento de la ciudad obligó a trasladar las instalaciones. La Municipalidad cedió el terreno donde actualmente funciona el cuartel, en la zona de la laguna Chifle. “Cuando vinimos era todo agua, una laguna. Había que empezar de cero”, recordó.
Mientras se construía la sede actual, los bomberos funcionaron durante cerca de una década en un galpón particular cedido por el propio Leguizamón. Con esfuerzo y trabajo comunitario fueron levantando las instalaciones que hoy albergan a la institución.
Reconocimiento a todos los bomberos
En una fecha tan significativa, el comandante agradeció el acompañamiento de la comunidad y extendió un saludo especial a todos los bomberos voluntarios del país.
“Estoy muy agradecido. Un abrazo grande a todos los bellavistenses y a todos los bomberos de la Argentina. Muchas gracias”, expresó.