A 20 AÑOS DE CROMAÑÓN: UNA HERIDA QUE AÚN NO CIERRA

El 30 de diciembre de 2004, una fecha que quedó marcada en la memoria colectiva de Argentina, tuvo lugar una tragedia durante un show de la banda Callejeros en el boliche Cromañón. Una candela lanzada desde el público originó un incendio que se cobró la vida de 194 personas y dejó una herida abierta en toda la sociedad argentina.

El juicio posterior reveló múltiples fallos de seguridad en el local. En el boliche había alrededor de 4.500 personas, más del triple del máximo permitido. Los matafuegos y las mangueras contra incendios no funcionaban, no había plano de evacuación y la certificación de Bomberos estaba vencida. La puerta de emergencia estaba cerrada con alambre y candado, y otras cuatro con pasadores, convirtiendo el local en una trampa mortal.

Como resultado de la tragedia, Aníbal Ibarra fue destituido como jefe de gobierno. Omar Chabán, gerenciador del boliche; su colaborador Raúl Villarreal; los músicos de Callejeros y los funcionarios públicos Carlos Díaz, Fabiana Fiszbin, Gustavo Torres y Ana María Fernández cumplieron penas de entre tres y diez años de prisión. A pesar de las condenas, familiares y sobrevivientes aún siguen reclamando justicia.

Cristian Pereyra, uno de los sobrevivientes, habló en exclusiva en HACETE CARGO sobre su experiencia. «Son 20 años que parece que no han pasado de esa tarde de calor, siendo un adolescente con 18 años y yendo a disfrutar de un espectáculo que terminó en una masacre. Las tragedias son evitables pero los asesinatos no. Muchos pibes y pibas perdieron la vida y uno obviamente lo vive con mucha tristeza. A la vez, uno va creciendo acompañado de la gente que lo quiere ver bien. En mi caso, lo traté con mucha ayuda terapéutica y hoy estoy bastante bien», comentó.

Pereyra recordó cómo la tragedia afecta a todos los diciembres. «Yo fui con mi mejor amigo Maxi, Rocío su novia y sus dos amigos. Cada uno pudo transformar su vida como pudo. Necesitábamos que la banda vuelva y tiempo después nos dimos cuenta que esa banda que tanto anhelábamos y nos hizo tan feliz, nos quitó muchas posibilidades en 2004. Yo cambié mi postura y fui madurando… Me puse en el lugar de los padres que perdieron a sus hijos. Cuando tocaba Callejeros, yo me escapaba de casa para ir a los recitales y no avisar en casa pero cuando mi vieja se enfermó cambié la postura. En la causa, se determinó la responsabilidad de cada uno», dijo.

«Es una herida que estará completamente abierta siempre. Estas heridas tienen que ir sanando. Yo empecé a hablar en el aniversario número 10 y comencé a sanar un poquito», concluyó Pereyra.