A 37 años de la tragedia, Bella Vista volvió a homenajear a los chamameceros y a mantener viva su música

A 37 años de la tragedia que marcó para siempre la historia del chamamé correntino, CABLEINFORMA acompañó en Bella Vista una jornada de homenaje a los músicos y entrevistó al reconocido músico y sobreviviente “Cacho” Espíndola, además de docentes, estudiantes, bailarines, familiares y artistas. Todos coincidieron en la importancia de mantener viva la memoria de quienes fueron parte de aquella delegación y, especialmente, de transmitir su música y su historia a las nuevas generaciones.

Para “Cacho” Espíndola, regresar cada 8 de septiembre a Bella Vista representa una experiencia cargada de emociones. El músico volvió a referirse a aquel episodio desde su propia historia personal y destacó que esta ciudad y sus homenajes tienen para él un significado especial.

“Lo que te llena de alegría, te da fuerza y hasta vida te da esto”, expresó.

Espíndola explicó que su vínculo con aquel acontecimiento es particularmente profundo porque considera que su vida tuvo un antes y un después.

“Donde estoy, en cualquier lado, en escenario, donde sea, siempre digo que este es mi segundo nacimiento”, manifestó.

En esta oportunidad, además, estuvo acompañado por parte de su familia: su hija Carolina, Analía, también cantante, y su pareja, Jolí, con quienes compartió la jornada y el homenaje.

 

La música como herencia

El músico se mostró especialmente emocionado al encontrarse con jóvenes participando de la actividad y observando cómo las nuevas generaciones continúan acercándose al chamamé.

“Me da ver que lo nuestro, por ahí dicen que lo nuestro está perdido, pero con esto, ¿qué va a estar perdido si tenemos un futuro impresionante para adelante?”, afirmó.

Durante la jornada se escucharon voces jóvenes, guitarras y distintos instrumentos, en una demostración de que la música continúa formando parte de la identidad de las nuevas generaciones.

Para Espíndola, esa continuidad representa una enorme satisfacción después de tantos años de trayectoria dentro del género.

Recordó además una extensa lista de referentes y agrupaciones con las que compartió distintas etapas de su carrera, entre ellos Coquimarola, Avelino Flores, Cuarteto Santa Ana, Ernesto Montiel, el maestro Herminio Giménez, la Orquesta de la Provincia, Monte Espíndola, Trío Corrientes y Grupo Integración.

“Con todo lo que he hecho y sigo, si Dios quiere, hasta que Dios me diga basta, a seguir haciendo”, sostuvo.

Y volvió a destacar la presencia de los jóvenes: “Me da mucha alegría ver que la gurisada está prendida en lo nuestro”.

 

La historia también se aprende en las escuelas

La jornada contó con la participación de instituciones educativas que vienen trabajando sobre la historia de aquella delegación y sobre el legado de sus protagonistas.

El profesor José Martín “Toto” Lanser explicó que los estudiantes no solamente participan del homenaje, sino que previamente trabajan sobre los acontecimientos y el recorrido realizado por la delegación.

“Todas las escuelas que venimos a compartir, los chicos trabajamos, los profes también, todo lo que fue en su momento, todo el camino que recorrió la delegación desde su inicio, desde su creación”, explicó.

Según señaló, los estudiantes llegan a estas actividades con información previa sobre lo ocurrido, lo que permite que el homenaje tenga también una dimensión educativa y de transmisión de la memoria.

Lanser contó que la iniciativa comenzó con la profesora Marilina De Nicolay y el Colegio Itatí, luego se incorporó el profesor Nicolás Lanser con el Colegio Nacional, más tarde se sumaron desde la institución a la que pertenece y actualmente cuentan también con el acompañamiento de la Municipalidad.

 

El recuerdo de quienes estuvieron cerca

Entre las personas que participaron del homenaje estuvo Mariela Wildemer, bailarina y compañera de vida de uno de los integrantes de aquella delegación.

Wildemer recordó el profundo impacto que tuvo la pérdida de los músicos y explicó que la experiencia fue todavía más dolorosa por una nueva tragedia que afectó posteriormente a una persona cercana al grupo.

“Fue para nosotros doblemente ese golpe porque no nos podíamos recuperar de esto cuando pasa nuevamente lo de él”, expresó.

Señaló que había compartido gran parte de su vida con su pareja y que ambos se habían vinculado desde muy pequeños con la danza.

Según manifestó, aunque aquel proyecto de vida quedó truncado, existe una decisión de mantener viva la memoria y continuar apoyando la cultura.

“No queremos que jamás se olviden de esto y que apoyen la cultura”, sostuvo.

 

Los jóvenes como protagonistas del homenaje

Uno de los estudiantes de la Escuela Normal que participó de la actividad explicó también por qué estaban presentes y mostró que los contenidos trabajados en las escuelas forman parte de la preparación para el homenaje.

El alumno señaló que se encontraban allí para recordar a los chamameceros que perdieron la vida y que habían trabajado previamente sobre los acontecimientos.

Su explicación reflejó el proceso mediante el cual las nuevas generaciones se acercan a esta historia, comprendiendo que detrás de la fecha existe una parte importante de la cultura musical correntina.

 

“Cada vez se hace algo más lindo”

También participó Pablo Paniagua, hijo de uno de los músicos homenajeados, quien destacó la emoción que significa regresar a Bella Vista cada 8 de septiembre.

“Venir a Bella Vista cada 8 de septiembre es una emoción muy grande, se despiertan muchas emociones en el corazón, pero cada vez es más lindo esto”, afirmó.

Paniagua consideró que el homenaje realizado en la ciudad permite que las familias de los músicos sientan que su legado continúa siendo valorado.

“Cada vez se hace algo que nosotros venimos y nos sentimos que Bella Vista sí lo homenajea a nuestros musiqueros y la verdad que nos sentimos muy felices, muy felices de estar acá”, expresó.

En relación con la presencia de estudiantes cantando e interpretando las obras de aquellos artistas, destacó especialmente el valor de transmitir esa cultura.

“Siempre decimos nosotros que hay que inculcarle a los chicos esto que es nuestra cultura, nuestra música”, manifestó.

Paniagua consideró que a partir de ese proceso pueden surgir nuevos intérpretes que mantengan vivo el repertorio de la música correntina.

“Capaz el día de mañana armen su grupo y canten estas cosas que son de nuestra tierra, de nuestra gente”, señaló.

 

“Cada año uno viene y lo vive de otro modo”

El músico Eduardo Scófano también compartió sus sensaciones durante la jornada y reconoció que cada aniversario genera una experiencia diferente.

“Me siempre me sorprende a mí cada vez que uno tiene que contar esto, sino que el cuento siempre es el mismo. Fue una tragedia ahí, pero cada año uno que viene, mirá qué lindo, cada año uno que viene acá viene y lo vive de otro modo”, explicó.

Scófano destacó especialmente el encuentro con los jóvenes que estaban interpretando canciones relacionadas con sus familias y con los protagonistas de aquella historia.

“Venir y encontrar todos estos jóvenes cantando música de mi padre, música de Cito, música de Chango, que estaba por ahí el hijo también”, manifestó.

Para el músico, ese vínculo demuestra que la presencia de aquellos artistas continúa siendo fuerte dentro de la cultura correntina.

“Creo que es prácticamente muy latente lo que fueron, lo que fue la delegación, lo que fueron nuestros músicos, lo que representa para nuestra cultura”, sostuvo.

 

La esperanza puesta en los futuros músicos

Consultado sobre la posibilidad de que entre los jóvenes que participan de estas actividades aparezcan nuevos artistas, Scófano se mostró esperanzado.

“Por lo menos hay cultura. Se siguen haciendo cosas nuestras”, afirmó.

Y expresó su deseo de que entre los estudiantes puedan surgir futuros cantores, instrumentistas o poetas que continúen el camino trazado por las generaciones anteriores.

“Ojalá haya un futuro de músicos entre todos estos, un futuro cantor, un futuro de todo, poeta, lo que sea”, sostuvo.

Para Scófano, la música tiene además una capacidad especial para acercar a las personas y fortalecer los vínculos comunitarios.

“La música es lo que arrima realmente al corazón de la gente”, expresó.

La jornada de homenaje volvió a reunir así memoria, educación y música en Bella Vista. A 37 años de la tragedia, los testimonios de sobrevivientes, familiares, docentes, estudiantes y músicos mostraron que la historia continúa presente, pero también que el legado artístico de aquellos chamameceros encuentra nuevas voces en las generaciones que siguen aprendiendo, cantando e interpretando su música.