Se cumplieron cuatro décadas del conflicto que marcó un antes y un después en la historia de Argentina, sobre todo por la índole política que dio paso al enfrentamiento en el que murieron 640 soldados. El por entonces teniente del Ejército Argentino, Martín Balza, habló en exclusiva para HACETE CARGO, donde relató algunos datos poco conocidos de la guerra. «Sigo pensando a través de estos 40 años, que la guerra no soluciona nada; es algo inútil. Estamos viendo los conflictos actuales y eso origina destrucción por millones de dólares y personas. Hay más de 4 millones de refugiados y un número importante de desplazados. En Malvinas la guerra fue distinta, porque recuerdan que fue el único acontecimiento en el que ambos adversarios respetaron la dignidad del oponente. La población civil de las islas, fue respetada por las fuerzas argentinas. La guerra es esencialmente un hecho político, nada más que los políticos no mueren sino los soldados», comentó.
El militar, sostuvo la «inutilidad» de la guerra y remarcó a las decisiones erróneas que se tomaron en su momento desde la Junta Militar que gobernaba el país. «Si acatábamos la Resolución del Consejo de Seguridad, estábamos en condiciones de negociar. La junta militar se ocupó de ir a una guerra inédita con una de las máximas potencias del mundo. Creyeron que Reino Unido no iba a reaccionar y otro supuesto era que Estados Unidos sería neutral, pero no fue así. Fue tan improvisado todo, porque fuimos a la guerra con fuerzas que no estaban capacitadas para enfrentar a una potencia», dijo y agregó en este sentido: «A partir del 1 de mayo a las 04:42 de la mañana, cuando comenzó la guerra, ninguno de los miembros de la junta militar estuvo presente. Ningún alto mando pisó Malvinas y esto tiene un calificativo que no hace falta mencionarla. Me dijeron que iba a conducir una guerra impensada, la conducción estratégica nacional no había previsto nada. Yo estaba seguro que habría enfrentamiento porque estaban recuperados y tenían un domino total del mar».
El hundimiento del crucero ARA General Belgrano se produjo el 2 de mayo de 1982, a consecuencia del ataque del submarino nuclear británico HMS Conqueror. El hundimiento del crucero argentino permitió a los británicos la superioridad naval en la zona. «En mi opinión, el hundimiento del crucero General Belgrano, fue un hecho de guerra no un crimen de guerra. Decían que estaba afuera de la zona de exclusión pero eso no se estableció mediante un acuerdo, sino que lo estableció unilateralmente Reino Unido. El crucero fue hundido en aguas internacionales. La ONU lo considera una operación de defensa y está respaldado en el capítulo 7, artículo 50 de su carta. Crimen de guerra es lo que vemos a diario en Ucrania por parte de Rusia, en la Segunda Guerra Mundial hubo por parte de los aliados, Nazis y japoneses, horribles crímenes de guerra», explicó Balza.
Ante las acusaciones de algunos veteranos de guerra sobre los maltratos por parte de sus jefes, Balza se manifestó neutral sobre la cuestión y aseguró que en la zona donde trabajó en ese entonces no ocurrió un hecho de tal magnitud pero no descarta que haya ocurrido. «Está en maanos de la justicia», dijo entre sus declaraciones. «La información que yo tengo es mediática, estuve muchos años como jefe de ejército y no ocurrió cuando estaba, pero no digo que no haya ocurrido en otro lugar. Eso ha sido calificado como vejaciones y hay que dar nombre y apellido; no se debe decir que todos los jefes estaban incluidos. Debemos esperar los resultados de la justicia argentina y si ocurrieron, sería aberrante. No puedo decir que sí, porque es algo ingrato, triste y falto; no digo que no haya existido, solo que no me consta.
Balza nació en 1933 e ingresó al Colegio Militar de la Nación en 1952. Egresó en 1955 con el grado de subteniente del arma de Artillería. Durante 1976 y 1977 realizó cursos en la Escuela Superior de Guerra de Perú, y en 1978 lo destinaron a la Escuela de Artillería, en Campo de Mayo, provincia de Buenos Aires. En 1982 combatió para recuperar la Islas Malvinas, y desde 1991 hasta 1999 fue jefe del Ejército. Durante 2003, la Justicia determinó que no había participado en la venta ilegal de armas a Croacia y Ecuador.