En el marco de los 50 años del último golpe cívico-militar en Argentina, un archivo periodístico de ÑANDE CABLE recupera el testimonio del exintendente de Bella Vista, Hugo “Poroto” Salazar, quien años atrás relató en primera persona su destitución el 24 de marzo de 1976 y las vivencias atravesadas durante la dictadura. El exjefe comunal, ya fallecido, dejó un valioso aporte a la memoria colectiva a través de su relato.
Salazar, intendente entre 1973 y 1976, evocaba cómo fue apartado de su cargo en las primeras horas del golpe. Según contaba, efectivos se presentaron en su domicilio durante la madrugada para informarle que debía acompañarlos por orden del Estado Mayor y entregar la Municipalidad, marcando así el abrupto final de su gestión.
Detención y primeros días
En su testimonio, describía los momentos posteriores a su detención, primero bajo custodia y luego en condición de arresto domiciliario. Con el correr de los días, fue trasladado a dependencias policiales donde, según relataba, padeció condiciones precarias y situaciones degradantes, como dormir en el suelo.
Posteriormente, fue llevado a la ciudad de Corrientes, donde comenzaría —según sus propias palabras— la etapa más difícil de su cautiverio.
El clima de terror
En aquel registro, Salazar también daba cuenta del ambiente dentro de los lugares de detención, donde compartía encierro con otros presos políticos, entre ellos profesionales y religiosos. Recordaba el temor constante y la incertidumbre sobre lo que podía suceder en cualquier momento.
Asimismo, describía escenas de violencia ejercida sobre otros detenidos, señalando el impacto psicológico que generaban esas prácticas en quienes permanecían privados de su libertad.
La liberación y las secuelas
Tras aproximadamente un año y medio, recuperó la libertad, aunque bajo advertencias que evidenciaban el control y la persecución de la época. También evocaba la emoción de su salida, cuando otros detenidos lo despidieron con aplausos, en un momento que lo marcó profundamente.
Un mensaje para la memoria
En ese testimonio, registrado años atrás, Salazar dejaba un mensaje claro en defensa de la democracia y la memoria histórica. Sin promover el rencor, sostenía la importancia de no olvidar lo ocurrido y de evitar que hechos similares vuelvan a repetirse.
Además, subrayaba que el golpe de Estado no afectó a un solo sector político, sino a la sociedad en su conjunto, remarcando la necesidad de rendir homenaje a todas las víctimas.
Su palabra, hoy recuperada a través del archivo, se suma a las voces que, a medio siglo del golpe, siguen contribuyendo a la construcción de memoria, verdad y justicia.