La Licenciada en Nutrición, Carla Billordo, nos trae en esta oportunidad una nueva columna en la que explica los factores que influyen en la alimentación de los adultos mayores.
¿Qué se debe tener en cuenta a la hora de iniciar un plan de alimentación para adultos mayores?
Mantener una alimentación saludable en esta etapa es clave para fomentar un
buen estado de salud y nutrición, fortaleciendo el sistema de defensa de
organismo, mejorando la absorción de nutrientes y aportando la energía acorde a
sus necesidades
Al momento de planificar una alimentación en el adulto mayor es importante saber su condición médica que patologías presenta, su salud digestiva, su nivel de movilidad. La alimentación de un adulto mayor hace referencia a dos aspectos: la cantidad de calorías que deben consumir y el aporte de los principales nutrientes.
¿Cuáles son los beneficios de una alimentación sana?
La nutrición en la tercera edad contiene características especiales y debe seguir un patrón, que ayude a mejorar la calidad de vida de las personas durante esta etapa de sus vidas.
Las personas mayores utilizan menos energía, pero necesitan consumir alimentos con la misma cantidad de nutrientes que el resto de adultos
Con el paso de la edad, vienen asociados varios cambios, como son los fisiológicos y sociales que afectan considerablemente el estado nutricional de las personas mayores, y por ende sus pautas alimenticias.
Por ejemplo, cuando se pierden piezas dentales se reduce la salivación y se hace más difícil masticar bien los alimentos; también, los sentidos ya no son iguales, se van debilitando, y por tanto existe la posibilidad de que se pierda el interés por las comidas.
A lo anterior se le suma la pérdida progresiva de masa muscular que va ligada a menor demanda energética. Además, no podemos olvidar que durante esta etapa es usual la toma de medicamentos que podrían dificultar la absorción de nutrientes, por lo tanto, se triplica el riesgo de que un adulto mayor no esté bien alimentado si no se toman en cuenta todas estas condiciones y alteraciones que se viven durante la vejez.
En la dieta a partir de los 70 se hace necesario revisar y modificar los hábitos alimenticios que se han venido teniendo para adaptarlos a las nuevas necesidades biológicas y cambio de vida
¿Qué influencia tienen las épocas del año con la alimentación de adultos mayores?
En invierno dismiye mucho el consumo de frutas, verduras y agua.
Se incrementa el consumo de alimentos fuente de hidratos de carbono ( como ser arroz, patas en general) por eso es importante generar habitos de alimentación todo el año.
¿Cuáles son las consecuencias de no llevar una alimentación saludable? ¿Es la misma en esta franja etaria?
Sabemos que muchas veces puede llegar a ser difícil el proceso de alimentación de una persona mayor. Ciertamente el apetito va mermando de una manera considerable y se suele comer un tercio o menos de la mitad de lo que se comía cuando se es joven.
La importancia está en la variedad en los alimentos, el modo de preparación y las cantidades, que se puedan ir consumiendo al día. Los cambios organizativos en las dietas para ancianos son muy importantes para que no caiga en el aburrimiento, y haya más combinación de nutrientes en cada plato.
La comida, se puede repartir entre 5 o más ingestas al día, combinando las proteínas, fibras, hortalizas y vegetales, cereales y frutas. Siempre será mejor optar porciones pequeñas más veces al día, que las tres tradicionales comidas en porciones abundantes.
Se debe evitar que el problema de la malnutrición se haga presente durante la tercera edad, por lo que es fundamental que todas sus necesidades nutricionales estén cubiertas. Por ejemplo:
• La vitamina D: Es vital en la nutrición para personas mayores, debido a que un déficit en el consumo de la misma, puede provocar incluso anemia. Una leve exposición al sol, el consumo de cereales fortificados, así como de pescados grasos, como el salmón, el atún y la caballa son maneras de absorber esta vitamina.
• Vitamina B12: Ideal para seguir aportando al desarrollo cognitivo de las personas mayores. Se pueden consumir en carnes magras, pescados y mariscos.
• El calcio y el fósforo: Son minerales esenciales para los huesos, por lo que su consumo habitual ayuda a evitar problemas de osteoporosis. Se consumen en los lácteos, derivados de la soja, pescados y frutos secos.
• El Zinc: Es un antioxidante natural que ayuda a regular el sistema inmune, por lo que es importante tomarlo en cuenta. Lo consumimos en la carne, el pescado, los huevos, los cereales y legumbres.
• El potasio: Ayuda a reducir el riesgo de hipertensión. Es importante disminuir el consumo de sodio, y aumentar el de potasio, que se encuentra presente en vegetales, yogures y frutas.
• Grasas: Las grasas que se consumen en una dieta para la tercera edad deben constituir el 30% de las calorías totales que ingiere un adulto mayor, tomando en cuenta que deben predominar los ácidos grasos monoinsaturados.
• Carbohidratos: En las dietas para personas mayores deben aportar 60% de las calorías consumidas al día. Deben estar compuestos por hidratos de carbono complejos como el arroz, pasta, batata, cereales y pan en sus versiones integrales y fortificadas. En cuanto a los hidratos de carbono simples como el azúcar, deben tratar de reducirse al máximo, evitando entonces el consumo de dulces.
Lic. Carla Billordo – Nutricionista.