Bella Vista: la historia de Gabriela Alegre, un año de lucha y una red solidaria para seguir adelante

A un año de haber sufrido un Accidente Cerebrovascular, la vida de Gabriela Alegre cambió por completo. Sin embargo, en medio de un proceso largo y complejo, hoy su historia también es reflejo de esfuerzo, avances y solidaridad en la comunidad de Bella Vista.

Su padrastro, Julio, dialogó con el programa Ñande Cable y repasó el camino recorrido desde aquel momento crítico. Tras el episodio, Gabriela fue trasladada de urgencia a Corrientes, donde permaneció un mes en coma. Luego regresó a su ciudad, donde continuó internada durante aproximadamente un mes y medio, atravesando distintas instancias médicas, incluida una traqueotomía, hasta lograr estabilizarse.

“Hoy se puede decir que está bien, pero necesita continuar con la rehabilitación”, explicó.

Un proceso de recuperación constante

Actualmente, Gabriela realiza sesiones de kinesiología y ejercicios de rehabilitación en el hospital local, a donde es trasladada en ambulancia municipal cuando el servicio está disponible. No obstante, los profesionales recomendaron complementar el tratamiento con un gimnasio especializado, una alternativa que hoy resulta inaccesible para la familia por cuestiones económicas.

A pesar de las dificultades, los avances son significativos: logró sostenerse por sí sola y dar sus primeros pasos, un progreso clave dentro de su recuperación.

Una rifa solidaria para acompañar el tratamiento

Con el objetivo de afrontar los gastos y mejorar sus condiciones de rehabilitación, la familia organizó una rifa solidaria. Cada número tiene un valor de 2.500 pesos y puede adquirirse contactándose directamente con Gabriela.

“Dentro de todo la gente ha colaborado bastante, no nos podemos quejar”, expresaron, destacando también las donaciones recibidas, como elementos de entrenamiento y la ayuda de personas que se acercan de manera desinteresada, incluso ofreciendo sesiones de masajes para contribuir a su recuperación.

Además, la familia habilitó un alias para quienes deseen colaborar económicamente: Alegre 2210, donde cualquier aporte suma para sostener el tratamiento.

Una realidad atravesada por múltiples desafíos

El contexto familiar suma otras complejidades. Gabriela es madre de dos niñas, una de ellas con retraso madurativo, lo que implica gastos médicos adicionales, como consultas neurológicas que deben realizarse de manera privada ante la falta de turnos en el sistema público.

A esto se suman los costos de traslados, ya que en muchos casos debe movilizarse en remís y siempre acompañada, lo que incrementa los gastos diarios.

“Todo lo que entra es para ella. Nosotros nos hacemos cargo de lo demás”, explicó Julio, quien remarcó el esfuerzo cotidiano de toda la familia para sostener la situación.

Una red de apoyo que sostiene

La familia también destacó el acompañamiento constante de vecinos, amigos y allegados, así como el rol fundamental de la madre de Gabriela, quien, aunque no siempre puede estar presente por cuestiones laborales, “está firme en la lucha”.

Quienes deseen colaborar también pueden acercarse personalmente al domicilio ubicado en barrio 48 Viviendas, manzana D, casa 12, en inmediaciones de calle Roca al 2500, frente al barrio San José.