A 37 años de la tragedia ocurrida el 8 de septiembre de 1989, Bella Vista volverá a rendir homenaje a los músicos chamameceros que perdieron la vida en las aguas del río Paraná. Las actividades comenzarán este sábado 5 de septiembre con un festival musical en la Casa de la Cultura y continuarán el martes 8 con propuestas educativas, un recorrido histórico y el tradicional arrojo de flores al río. Desde la Dirección de Cultura remarcaron que el objetivo ya no es solamente recordar desde el dolor, sino mantener vivo el legado musical y transmitirlo a las nuevas generaciones.
El director de Cultura de Bella Vista, Gabriel Mazzoleni, explicó que, como ocurre cada año, la ciudad se prepara para una nueva edición de uno de sus homenajes más significativos. “Como todos los años nos toca arrancar con el homenaje a lo que fue este acontecimiento que tuvo lugar en nuestra ciudad. Un año más vamos a revivirlo, pero siempre mirándolo desde una mirada un poco no tanto desde el dolor, sino desde todo lo que dejó el chamamé, lo que nos sigue dando y el legado que tenemos los bellavistenses y los correntinos de todos esos músicos que partieron acá en nuestro río”, señaló. En ese sentido, destacó que la propuesta busca transformar el recuerdo en una oportunidad para celebrar la música, preservar la memoria y reforzar el vínculo de la comunidad con una parte fundamental de su patrimonio cultural.
Mazzoleni remarcó que este año se cumple la 37ª edición del homenaje y que uno de los principales objetivos de la organización es involucrar cada vez más a niños y jóvenes. “Nos ocupamos de las nuevas generaciones que empiezan a vivir esta parte de nuestra historia”, sostuvo, explicando que buena parte de las actividades que se desarrollan alrededor de la fecha están destinadas a escuelas y colegios. Para el funcionario, el homenaje musical es solamente una parte de una propuesta mucho más amplia, porque existe otra tarea fundamental: “custodiar y cuidar nuestro patrimonio” y transmitir a quienes vienen la dimensión que tuvo aquel acontecimiento para la comunidad bellavistense. En ese proceso, valoró especialmente el acompañamiento de vecinos, grupos e instituciones que cada año se suman a la organización. “Hemos logrado en estos últimos años no estar solos en la organización, sino que hemos logrado que la gente se involucre, que el ciudadano y las instituciones se involucren con este tema”, destacó, y consideró que ese acompañamiento constituye “un gran acierto” y también un motivo de orgullo para quienes trabajan en la propuesta cultural.
Un homenaje musical que cambia de escenario
Este año, el cronograma tendrá una modificación respecto de la fecha y el lugar habitual del festival musical. Debido a que el 8 de septiembre cae martes, se decidió adelantar la actividad artística al sábado 5, mientras que el acto más protocolar y emotivo se mantendrá para el aniversario de la tragedia. Inicialmente, el festival estaba previsto para realizarse en la costanera, pero los pronósticos meteorológicos obligaron a trasladarlo a la Casa de la Cultura, tal como ocurrió el año pasado. “Este año nos quedaba muy lejos el próximo fin de semana, entonces hemos decidido hacerlo este sábado 5”, explicó Mazzoleni, quien aclaró que el festival será exclusivamente musical, mientras que el martes se desarrollarán las actividades vinculadas con la memoria y el homenaje institucional.
La propuesta del sábado comenzará a las 21 horas y tendrá una importante participación de artistas locales y visitantes. El programa incluirá al ballet de la ciudad, que prepara una presentación especial, y a Alma Chamamecera, una nueva agrupación de danza que se incorporará a la jornada. También participará la Orquesta Folclórica, que preparó un repertorio junto al dúo Yerba Materas, integrado por Aurelia Gálvez, creadora de la Fiesta de la Naranja, y su hija. Ambas son oriundas de Bella Vista, aunque actualmente están radicadas en Chaco. A esta propuesta se sumará como cierre el grupo Garupá, una formación que atraviesa un momento de crecimiento y se encuentra actualmente de gira, con una propuesta que busca renovar los sonidos del folklore y el chamamé. “Está la posibilidad de poder tenerlo acá, realmente con un estilo renovador en lo que tiene que ver con el folclore y chamamé”, destacó Mazzoleni.
La jornada tendrá además un componente especialmente significativo: la presencia de Natanael Segovia, nieto del recordado músico Ciro Segovia, uno de los artistas fallecidos en aquella tragedia. Natanael acompañará al grupo Garupá durante la presentación, incorporando así un vínculo directo entre la memoria de los músicos homenajeados y las nuevas generaciones que continúan manteniendo viva su música. “Creo que va a ser una puesta artística interesante para lo que tiene que ver con el homenaje”, sostuvo el director de Cultura.
Escuelas, memoria y el tradicional homenaje al río
Las actividades continuarán el martes 8 de septiembre, fecha exacta en la que ocurrió la tragedia. Durante la mañana se desarrollará una charla vinculada con la vida chamamecera de Bella Vista y se proyectará un documental en el Colegio Barrio Norte, con el objetivo de profundizar en la historia musical de la ciudad y acercarla especialmente a los estudiantes.
Por la tarde, desde las 15 horas, tendrá lugar uno de los momentos centrales del programa: el tradicional recorrido histórico que partirá desde la plaza central y culminará en la costanera. La actividad viene siendo organizada desde años anteriores junto al profesor Nicolás Lanser y Marilina De Nicolay, y contará con la participación de alumnos de la Escuela Sersic, la Escuela Normal y el Colegio Itatí. Los estudiantes no solamente participarán del recorrido, sino que también prepararán canciones y diferentes expresiones artísticas para formar parte del homenaje. Una vez instalados en la plazoleta, realizarán una ofrenda floral y una ofrenda musical, antes del tradicional arrojo de flores al río Paraná.
Ese momento constituye uno de los instantes más emotivos de la conmemoración. Mazzoleni explicó que, luego de las actividades musicales y educativas, la comunidad vuelve a encontrarse frente al río para realizar un gesto simbólico de recuerdo a los músicos fallecidos. “Una vez instalados en la plazoleta, los chicos hacen su ofrenda floral, su ofrenda musical, para culminar con el tradicional arrojo de flores al río”, detalló. Y agregó que allí se produce un silencio particularmente significativo: “Es el momento en el que todos hacemos ese silencio que nos traspasa a todos los que estamos presentes”.
Como sucede prácticamente todos los años, también se espera la presencia de Cacho Espíndola, considerado el último sobreviviente de aquella tragedia. Su presencia se convirtió con el paso del tiempo en una parte inseparable del homenaje. “Seguramente para ese momento nos va a visitar Cacho Espíndola, porque ya es el último sobreviviente y año tras año, sea como sea, él siempre está presente acompañándonos”, afirmó Mazzoleni.