Boca igualó 1-1 este jueves ante Palmeiras en San Pablo, pero en la tanda de penales volvió a ser eficaz y Sergio Romero (que atajó 12 penales desde que arribó a la Ribera) fue determinante una vez más para depositar al equipo de Jorge Almirón en la final que el próximo 4 de noviembre disputará contra Fluminense en el Maracaná, para ilusionarse con alzar la ansiada séptima.
En los 90 minutos reglamentarios, el uruguayo Edinson Cavani anotó en la primera parte, empató su connacional Joaquín Piquerez en el complemento.
Tras el fervoroso recibimiento ofrendado al plantel del Verdao, una tremenda humareda se mantenía en el césped (sintético) del Allianz Parque no bien comenzó el duelo, cuyos primeros minutos mostraba la intención del local de ser agresivo, al tiempo que encontraba firmes y solidarios a los boquenses, a quienes les costaba hacerse del control del balón y dependían bastante de la rebeldía que podía aportar Barco.
Aunque no siempre lo lograba, el equipo de Almirón pugnaba mantener su última línea adelantada ante la presión y la velocidad de su rival, que tuvo la primera acción de riesgo con un zurdazo desde afuera del área de Gabriel Menino que «Chiquito» Romero contuvo en dos tiempos y provocó la primera rencilla ente los jugadores, luego que Rony le tirara toda su estantería al 1 xeneize en busca de un nuevo rebote que no se dio.
Merentiel y Cavani, algo aislados arriba, debían bajar a mitad de cancha para dar una mano e intentar pivotear. La dupla de delanteros uruguayos protagonizó la primera llegada al arco local. Y fue por demás efectiva.
A puro temple y potencia, «La Bestia» escapó por izquierda a la férrea marca del paraguayo Gómez y su envío bajo encontró el pie de su compatriota que, aun ante la marca de Cerqueira y debajo del arco, señaló la apertura y enmudeció el estadio paulista. Fue el primer gol de Cavani en esta Copa Libertadores.
Palmeiras acusó el golpe y salió como una tromba a empardarlo con centros cruzados y disparos desde lejos que siempre encontraban oposición de Boca, que se replegó ante el acoso de su adversario y se paraba decididamente de contra, con una gran labor de los Fernández, sobre todo de «Equi», figura también en la ida en La Bombonera.
Así y todo, Piquerez aprovechaba las espaldas de Medina y metía en problemas al peruano Advíncula en su franja. En eso, Rony intentó primero con una chilena y luego con un cabezazo, ambos muy arriba del travesaño. Antes del descanso, tras una jugada preparada, Barco probó de zurda los buenos reflejos de Weverton y de inmediato a Cavani le anularon el segundo por offside.
Ya en el complemento, el «Colo» metió un gran pase entre líneas para Merentiel, pero el uruguayo le tiró una masita al arquero. Palmeiras empujaba contra el arco a Boca, que se defendía con vehemencia y en ese trance Rojo caminaba por la cornisa, hasta que más tarde vio la roja. Almirón sacó a Merentiel y Barco metió al paraguayo Bruno Valdez y a Valentini.
Fue así que apareció Romero para empezar a probarse el traje de héroe y salvar su arco ante Mayke, Zé Rafael y Rony, pero -ya con uno menos en sus filas- no pudo sacar el zapatazo del uruguayo Piquerez.
Palmeiras llegó a la definición a los penales sólo por las prodigiosas salvadas de «Chiquito», que luego se transformaría en Gigante para meter a Boca en una nueva final t,ras desviar los disparos de Veiga y Gómez. Valdez, Valentini, Figal y «Pol» Fernández completaron la faena. Porque la alegría no es sólo brasilera. Y eso Boca lo sabe bien.
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