Caso Nanci Godoy: el Instituto Médico Forense continúa con estudios para determinar las circunstancias de su muerte

El decano del Instituto Médico Forense de Corrientes, José Luis Gálvez, brindó detalles sobre el trabajo pericial realizado en el marco de la investigación por la muerte de Nanci Godoy, la docente rural cuyo cuerpo fue hallado a cinco kilómetros de la Estancia El Curupí. En diálogo con PUNTO DE VISTA, explicó la complejidad de la autopsia, el despliegue de recursos profesionales y tecnológicos y los estudios complementarios que todavía se encuentran en marcha para aportar elementos al esclarecimiento del caso, investigado en un contexto de presunto femicidio.

Gálvez señaló que el organismo tiene la responsabilidad de llevar adelante las investigaciones encomendadas por la Unidad Fiscal de Esquina y describió el hecho como una muerte traumática, con características particularmente graves. “Estamos investigando la muerte traumática de una mujer, con condiciones muy particulares, con múltiples lesiones que ha recibido, de tipo cortantes, de impulsos cortantes”, explicó. Además, precisó que el trabajo se desarrolla bajo los lineamientos del Protocolo de Minnesota, establecido por Naciones Unidas y utilizado internacionalmente para investigar muertes potencialmente ilícitas.

El médico forense detalló que la primera etapa de intervención consistió en el análisis de los restos cadavéricos encontrados en la zona rural. Para ello, se dispuso su traslado mediante la Unidad Especial de Traslado Forense desde el paraje El Mariscal de INTA hasta el Instituto Médico Forense Central de Corrientes. Una vez concretado el traslado, se iniciaron los estudios de diagnóstico por imágenes y posteriormente se planificó el abordaje pericial de acuerdo con las características observadas.

“Estos trabajos se iniciaron a las 3:30, con la llegada. Se iniciaron con estudios imaginológicos y luego, a primeras horas, a partir de las 6 o 6:30 de la mañana, iniciamos la planificación pericial en función de lo que veíamos y constatábamos de estos restos cadavéricos”, relató. Las tareas finalizaron el viernes al mediodía, momento en que se coordinó con la Unidad Fiscal la reunión de los restos y su posterior entrega a los familiares.

Sin embargo, el trabajo no concluyó con esa primera instancia. Gálvez explicó que se habilitó una segunda etapa, de carácter analítico e instrumental, que comprende el procesamiento de múltiples muestras obtenidas durante la intervención. Estos estudios se organizan en cuatro áreas específicas: análisis químicos y toxicológicos, estudios anatomopatológicos, análisis antropológicos y estudios de genética.

En el área anatomopatológica se trabaja sobre muestras de tejido para establecer diferencias entre las lesiones producidas en vida y aquellas que pudieron haberse generado después de la muerte. “Estamos buscando la diferenciación de lesiones, en cuanto a lesiones que hayan sido vitales y lesiones no vitales; es decir, lesiones producidas en vida y las que no”, precisó. Este aspecto resulta central para reconstruir la mecánica de los hechos y determinar cuáles de las heridas tuvieron relación directa con el proceso de muerte.

En cuanto al análisis antropológico, el Instituto Médico Forense trabaja junto con un laboratorio del CONICET vinculado al Instituto de Medicina Forense de Córdoba. Gálvez indicó que el domingo profesionales del organismo correntino se trasladaron hasta ese laboratorio para entregar las muestras y avanzar con su procesamiento. El objetivo es obtener información que permita establecer el intervalo post mortem, es decir, el tiempo transcurrido desde la muerte.

Por otra parte, se llevan adelante estudios genéticos mediante un convenio vigente con la Facultad de Medicina y su Laboratorio de Medicina Genómica. Allí se buscan posibles perfiles genéticos a partir de muestras específicas tomadas de los restos cadavéricos. Consultado sobre si esos análisis podrían determinar la existencia de un eventual abuso sexual, Gálvez no adelantó conclusiones y explicó que los resultados deben interpretarse dentro del conjunto de la investigación y de los elementos que se están procesando.

Las dificultades para establecer el momento de la muerte

Uno de los aspectos más complejos de la investigación está relacionado con la determinación del momento en que se produjo la muerte de la docente. El responsable del Instituto Médico Forense explicó que existen dos ventanas temporales que deben ser consideradas por los investigadores: una primera, vinculada con los registros y testimonios que ubican a Godoy con vida por última vez el 7 de octubre, y una segunda, que comienza el día 15, cuando se formalizó la denuncia por su desaparición.

“Tenemos una amplitud importante de tiempo de trabajo y a esto se suman las condiciones geográficas del lugar de hallazgo de estos restos”, señaló. En ese sentido, explicó que las condiciones ambientales y el tiempo transcurrido pueden dificultar considerablemente la obtención de información precisa.

Desde la perspectiva de la tanatología forense, Gálvez sostuvo que las posibilidades de obtener determinados hallazgos disminuyen a medida que transcurre el tiempo y según las condiciones del sitio donde se encuentra el cuerpo. No obstante, destacó que los equipos intervinientes lograron avances importantes y manifestó su expectativa de que los estudios actualmente en curso permitan aportar elementos significativos para esclarecer lo ocurrido.

Respecto de las características de las heridas y la posibilidad de establecer si se utilizó una o más armas, el médico explicó que el análisis se concentra inicialmente en la morfología de las lesiones. Esa información deberá ser relacionada con los estudios criminalísticos, los elementos secuestrados y la búsqueda de marcadores biológicos específicos. “En principio tenemos multiplicidad de lesiones con una morfología variada de las mismas”, indicó, sin precisar todavía si fueron producidas por un único elemento o por distintas armas.

El rigor científico y la necesidad de evitar versiones extraoficiales

Durante la entrevista, Gálvez también hizo hincapié en la responsabilidad que implica el trabajo pericial en una causa de estas características. Frente a la circulación de versiones extraoficiales y datos no confirmados sobre el caso, remarcó que los resultados deben surgir de procedimientos científicos y metodologías debidamente acreditadas.

“Soy el responsable de todos los procesos periciales que se están llevando adelante del Instituto Médico Forense. Yo tengo que asegurar una metodología sobre métodos certificados, acreditados. Las determinaciones que nosotros llevamos adelante tienen que alcanzar determinados estándares de calidad”, explicó.

En esa línea, advirtió que los tiempos de los estudios no siempre coinciden con las expectativas de quienes siguen el caso, pero son necesarios para garantizar que los resultados tengan validez al momento de un eventual juicio. “Tratamos de ajustarnos a todos estos procedimientos para que los hallazgos que se puedan establecer tengan la mayor validez al momento del juicio”, sostuvo.

El profesional también reconoció que, por su trayectoria dentro de la medicina forense y su vinculación con el Poder Judicial, los hallazgos de esta investigación lo sorprendieron por su magnitud. “Llevo muchos años vinculado a esta disciplina y vinculado al Poder Judicial específicamente y realmente los hallazgos que hemos tenido y que seguimos obteniendo nos sorprenden. Cuesta recordar un caso de semejante magnitud con estas características”, expresó.

Qué falta determinar

En el tramo final de la entrevista, Gálvez explicó que los equipos continúan trabajando para establecer los mecanismos y procesos que provocaron la muerte de Nanci Godoy. Entre los objetivos centrales se encuentra determinar la mecánica de producción de las lesiones, establecer cuáles fueron producidas en vida y cuáles no, y avanzar en la reconstrucción de las circunstancias del hecho a partir de los resultados de laboratorio.

El decano del Instituto Médico Forense evitó anticipar conclusiones sobre aspectos que todavía se encuentran bajo análisis y remarcó que la investigación requiere integrar los resultados de las distintas disciplinas intervinientes. Los estudios toxicológicos, anatomopatológicos, antropológicos y genéticos deberán complementarse con los elementos criminalísticos y las actuaciones de la Unidad Fiscal de Esquina.