La docente Clara Feyen, recientemente reconocida por la Municipalidad de Bella Vista con la distinción “Docentes que dejan huella”, estuvo en PUNTO DE VISTA, donde reflexionó sobre su vocación, los desafíos actuales de la educación, la importancia de acompañar a los jóvenes y la necesidad de sostener las oportunidades educativas dentro y fuera de las aulas.
Durante la entrevista, Feyen destacó especialmente el trabajo que realizan estudiantes y docentes que participan en olimpiadas académicas. Señaló que la Escuela Normal cuenta con una extensa trayectoria en este tipo de competencias y mencionó que actualmente existen alumnos involucrados en áreas como Biología, Física, Química, Ciencias Junior y Astronomía, entre otras.
La profesora explicó que, ante las dificultades presupuestarias, muchas veces las comunidades educativas deben trabajar para conseguir los recursos necesarios para afrontar traslados, alojamiento y otros gastos. Aun así, consideró que el esfuerzo vale la pena por las posibilidades que genera para los estudiantes.
“Es una posibilidad que tienen nuestros alumnos de poder viajar y darse cuenta de que hay muchos chicos que estudian tanto como ellos y a los que les gusta una ciencia tanto como a ellos”, expresó. En ese sentido, remarcó que estas experiencias pueden abrirles las puertas a instancias nacionales, iberoamericanas e internacionales.
Feyen también defendió la necesidad de sostener la educación pública y las oportunidades que brinda. “Hay que apuntalar la educación, porque la educación hay que sostenerla”, afirmó, al considerar que para muchos estudiantes constituye una herramienta fundamental para desarrollarse y proyectar su futuro.
Otro de los puntos centrales de la entrevista fue la mirada de la sociedad sobre los adolescentes. La docente cuestionó las generalizaciones negativas hacia los jóvenes y sostuvo que la respuesta debe pasar por un mayor acompañamiento. “Lo más importante que tenemos que hacer es acompañarlos, no criticarlos; es ver la posibilidad de que ellos se den cuenta de que pueden cambiar su realidad”, manifestó.
En ese marco, planteó la importancia de fortalecer el vínculo entre familia, sociedad y escuela. Para Feyen, escuchar a un adolescente implica mucho más que simplemente permitirle hablar. “Escuchar y hacer como que escucho, pero en realidad no los estoy escuchando, tampoco sirve. Hay que tomar parte de las realidades de ellos”, señaló.
Desde su experiencia cotidiana en el aula, contó que intenta observar también el estado emocional de sus estudiantes y acercarse cuando percibe que alguno atraviesa un momento difícil. Aseguró que esos pequeños gestos pueden resultar significativos y destacó que los años de convivencia con adolescentes le permitieron comprender la importancia de prestar atención a lo que ocurre más allá de los contenidos académicos.
La docente también se refirió a su propia formación profesional. Pese a encontrarse cerca de la jubilación, continúa estudiando y avanzando en una maestría, convencida de que la capacitación permanente forma parte del compromiso con sus alumnos. “Creo que si nosotros nos preparamos más, estamos acompañando de verdad a nuestros alumnos”, sostuvo.
Al hablar sobre su futuro, Feyen aseguró que todavía no quiere alejarse de las aulas. “Amo estar en la escuela. Mi idea todavía no era dejarla. Ojalá que pueda seguir haciéndolo, porque realmente es lo que me apasiona”, expresó.
Finalmente, recordó uno de los mensajes que procura transmitir a sus estudiantes: establecer objetivos, confiar en sus capacidades y perseverar frente a las dificultades. “Levanten la vista, pónganse el objetivo y vayan hacia ahí. Va a costar, va a ser difícil, pero si no nos achicamos lo vamos a conseguir”, afirmó.
Para Feyen, esa “actitud de ganadores” no significa considerarse mejor que los demás, sino evitar subestimarse y reconocer que, con trabajo y acompañamiento, cada estudiante puede avanzar. “Hay que acompañar a nuestros alumnos para que se expandan y se den cuenta de que pueden conquistar el mundo si lo quieren”, concluyó.