DÍA DEL DONANTE DE SANGRE: «CORRENTINOS HASTA LA MÉDULA», UNA ONG VISIONARIA

Adriana Ayala es una joven de 36 años y en poco menos de un mes se cumplirán 13 años desde que recibió un trasplante de médula ósea. Esta experiencia, la llevó a fundar su propia ONG «Correntinos hasta la médula» que trabaja en la difusión y en la promoción de la donación. «Muchas veces no podemos elegir cómo vivir sino para qué vivir. Para mí significó mucho que las personas me donen sangre. La donación es para cuestiones complejas y sencillas. Mi papá siempre fue donante de sangre y lo tomaba como algo anecdótico pero me empezó a dar curiosidad cuando ingresé al hospital pediátrico. Para comenzar la quimioterapia, estuve varias semanas con transfusiones porque ingresé en malas condiciones físicas; tenía el 45% de la médula tomada», explicó la fundadora en LA MAÑANA DE LA RADIO.

Durante el tiempo de su tratamiento, Adriana ya se encargaba de difundir y realizar actividades junto a su hermana, anexándose a las campañas del Banco de Sangre, pero hubo un hecho puntual que definió la creación de «Correntinos hasta la médula». «Sin los donantes, la cadena que existe después, no existiría. Comencé a prestar atención y me di cuenta que había todo un movimiento. Después del Pediátrico, con mi hermana promovíamos la donación de sangre. Hemos tenido un programa de radio y nos acoplamos a las campañas del Banco de Sangre. Luego, me diagnostican nuevamente y ahí me hacen el trasplante completo. Conocí muchos compañeros que fueron falleciendo porque no encontraban médula compatible. El click final fue el fallecimiento de una amiga y ahora impulsé «Correntinos hasta la médula»», indicó.

Según explica ella, el nombre tiene que ver con rendir homenaje a quienes son héroes representativos de Corrientes, como San Martín, Cabral y el tambor de Tacuarí. «Me inspiré en los héroes que escribieron nuestra historia. Pensaba ¿Qué sería de nosotros si al menos un gen de una patria mejor, lo activáramos? Pensé en correntinos en serio, por los que donaron con la sangre. Hay que agradecer a estas personas, porque por ellas estamos acá. Nosotros hicimos un trabajo de plantar la semilla del mensaje. Cuando comenzamos, ya había un trabajo del CUCAICOR, pero los donantes eran menos. De a poco promover esto, se empezó a hablar más en los medios. Porque a mí me pasó que siendo paciente no sabía cómo se donaba médula. Uno llega a dudar de la facilidad porque nunca nadie te dice nada y creo que la promoción sí fue una tarea importante de nuestra ONG», comentó.

La historia de Adriana tiene un final feliz, ya que mientras sigue proliferando las buenas intenciones de los ciudadanos, colabora al mismo tiempo a sostener el sistema de salud correntino de alguna u otra forma. Creando espacios de participación entre los donantes y haciendo al mismo tiempo, «patria» como lo manifiesta ella a través de la solidaridad desde una experiencia de vida.