La presencia de la mosca negra de los frutos (Aleurocanthus woglumi), una plaga originaria de Asia, representa un desafío para los citricultores argentinos. Detectada por primera vez en Formosa en 2012, su expansión preocupa cada vez más a los productores. El ingeniero agrónomo Alcides Aguirre, en diálogo con LA MAÑANA DE LA RADIO, explicó su impacto y alertó sobre su llegada a quintas comerciales. «En Bella Vista, registramos su presencia en 2015, inicialmente en árboles urbanos y cerca de fábricas procesadoras de cítricos. Sin embargo, en mayo de 2024, comenzaron a detectarse casos en quintas comerciales. Esto nos obliga a redoblar esfuerzos y alertar a los productores», detalló Aguirre.
La mosca negra se caracteriza por su capacidad de proliferar rápidamente. «Es un insecto que absorbe el fotosintato de savia de la planta. Cuando la gente observa una planta negra, en realidad está viendo un hongo fumagina, que se alimenta de los residuos de la plaga», explicó el especialista. La mosca negra pone sus huevos en forma de espiral, lo que facilita su identificación en las hojas de los cítricos. Según Aguirre, «prefiere árboles con copas cerradas, ya que evita la luz, lo que dificulta su detección temprana».
Estrategias para combatir la plaga
El combate contra la mosca negra requiere un enfoque integral:
- Monitoreo constante: Los productores deben revisar regularmente sus cultivos para detectar huevos o individuos adultos, especialmente en copas densas y sombreadas.
- Poda adecuada: Mantener las copas abiertas permite mayor incidencia de luz, lo que reduce los lugares aptos para la plaga.
- Control biológico: Introducir enemigos naturales, como avispas parasitoides (por ejemplo, Encarsia o Eretmocerus), puede ayudar a mantener la plaga bajo control.
- Uso racional de insecticidas: Se recomienda el uso de productos específicos para esta plaga, aplicados bajo asesoramiento técnico para minimizar el impacto ambiental y evitar la resistencia.
- Higiene del área: La eliminación de restos de poda y el control de árboles en áreas urbanas o cercanas a fábricas también son fundamentales para prevenir su expansión.