El Día Mundial de la Diabetes se celebra cada año el 14 de noviembre. Se escogió esta fecha siendo el aniversario de Frederick Banting quien, junto con Charles Best, concibió la idea que les conduciría al descubrimiento de la insulina, en octubre de 1921. Su propósito es dar a conocer las causas, los síntomas, el tratamiento y las complicaciones asociadas a la enfermedad. El Día Mundial de la Diabetes recuerda que la incidencia de esta grave afección se halla en aumento y continuará esta tendencia a no ser que emprendamos acciones desde ahora para prevenir este enorme crecimiento. El médico clínico, Dr. Alberto Ojeda, habló en LA MAÑANA DE LA RADIO a través del móvil de exteriores en el marco de este día y dejó algunas consideraciones a tener en cuenta. «La conmemoración del Día Mundial de la Diabetes, es un recordatorio más. Se considera que más del 10% de la población argentina está afectada, sin contar las personas que fueron afectadas durante la pandemia. Con la pandemia, ocurrió un fenómeno particular: todo el mundo tuvo que estar encerrado y se han olvidado de salir. No sabemos con qué nos encontraremos, la enfermedad es crónica y todavía no tiene cura, aunque sus tratamientos son muy buenos pero difíciles de conseguir», comentó.
El tema del Día Mundial de la Diabetes 2021 es «Acceso a la atención de la diabetes». Cien años después del descubrimiento de la insulina, millones de personas con diabetes en todo el mundo no pueden acceder a la atención que necesitan. Los diabéticos requieren supervisión y apoyo continuos para controlar su afección y evitar complicaciones.
El centenario del descubrimiento de la insulina presenta una oportunidad única para lograr un cambio significativo para los más de 460 millones de personas que viven con diabetes y los millones más que están en riesgo. Unida, la comunidad mundial vinculada al problema de la diabetes tiene los números, la influencia y la determinación para lograr un cambio significativo.
En este sentido, explicó los tipos de diabetes y las consecuencias que tiene cada una. «Hay dos diabetes preponderantes, la tipo 1, aquella que comienza en la niñez e inmediatamente necesita de la insulina; y la diabetes de tipo 2, es la de los adultos. Si alguien de la familia tiene o tuvo diabetes, uno es candidato a tenerla. El que es gordo no es sano, no es como antes que el gordito era sano y el flaco estaba enfermo», indicó y agregó: «No hay que descuidar las patologías laterales».
«El profesional debe tener el ahínco y la constancia de que el paciente se trate. Debo decir que la medicación en Argentina nunca ha faltado. Hay que tener cuidado con el tema de la genética. Los valores normales de glucemia van de 0,80 a 110 mg por dilución, de 110 mg a 126 mg hay resistencia a la insulina y desde 127 mg ya es diabético. Hay que disminuir los hidratos de carbono todo lo que se pueda, es decir, todo lo blanco es malo. Genéticamente la persona diabética es hipertensa antes de tiempo; se agarra las dos juntas y eso cambia el estilo de vida. Eso provoca la apatía», concluyó el profesional.