En el marco del Día Nacional de la Educación Especial, la profesora Diana González, docente de apoyo a la inclusión (DAI) de la Escuela N.º 16 de Bella Vista, habló en CABLEINFORMA sobre la importancia de su labor en el ámbito educativo, el acompañamiento a estudiantes con dificultades de aprendizaje y el trabajo conjunto con docentes, directivos y familias para garantizar mayores oportunidades de inclusión en las aulas.
González explicó que la función de los docentes de apoyo a la inclusión no se limita al vínculo directo con los estudiantes, sino que requiere una articulación permanente con toda la comunidad educativa, especialmente con los maestros de grado, quienes tienen a su cargo grupos numerosos de alumnos.
“No solo trabajamos con los chicos, sino también con los docentes de grado, con los directivos y con las familias, siempre que sea posible. Es fundamental contar con ese apoyo para que podamos hacer un buen trabajo en equipo por el alumno que necesita nuestro acompañamiento”, señaló.
La profesora se desempeña durante el turno mañana en la Escuela N.º 16, donde brinda acompañamiento pedagógico a estudiantes que presentan dificultades en sus procesos de aprendizaje o que cuentan con algún diagnóstico o condición que requiere estrategias educativas específicas.
Según explicó, una de las principales ventajas de contar con una docente de apoyo a la inclusión dentro de la institución es que permite acompañar a aquellos alumnos que no tienen la posibilidad de acceder a ese servicio de manera particular.
En relación con su tarea cotidiana, González aclaró que su intervención se concentra principalmente en el aspecto pedagógico, mediante la búsqueda de herramientas y estrategias que faciliten el acceso a los contenidos propuestos por los docentes de grado.
“Trato de acompañar en cuanto a lo pedagógico, buscar ciertas maneras de que ellos puedan acceder al contenido que plantea la docente. Hay que destacar también la labor de los maestros de grado, que tienen grupos muy numerosos, y por ahí mi función es brindar un acompañamiento más personalizado”, explicó.
En ese sentido, indicó que su trabajo no consiste en reemplazar al docente del aula, sino en complementar su tarea, adaptando las formas de abordar determinados contenidos cuando un estudiante necesita otros recursos o tiempos para aprender.
La profesora también se refirió a las condiciones que pueden requerir la intervención de una docente de apoyo a la inclusión. Explicó que algunos estudiantes cuentan con el Certificado Único de Discapacidad (CUD), mientras que otros presentan dificultades de aprendizaje sin tener necesariamente un diagnóstico o una certificación.
González destacó que la Escuela N.º 16 mantiene una modalidad de trabajo flexible, que permite acompañar también a estudiantes que necesitan reforzar determinados contenidos, aunque no cuenten con el certificado.
“Hay alumnos que tienen CUD y no pueden acceder a un acompañamiento particular, entonces la escuela les brinda esa posibilidad. Pero también hay chicos que no tienen CUD ni diagnóstico y presentan dificultades. En esos casos, también estoy para acompañarlos”, manifestó.
Entre las situaciones que pueden requerir estrategias específicas mencionó los trastornos del aprendizaje, las dificultades relacionadas con el desarrollo del lenguaje, el autismo y los trastornos de atención, entre otras condiciones.
Actualmente, la docente acompaña a entre ocho y nueve estudiantes de diferentes grados del turno mañana, distribuyendo su trabajo de acuerdo con las necesidades que se presentan en cada curso.
“Al ser la DAI de la escuela, estoy en cada grado donde se necesite. Tengo alumnos de primero, tercero y sexto grado”, detalló.
Durante la entrevista, González también compartió cómo surgió su interés por la educación especial. Contó que inicialmente comenzó sus estudios en el área de Psicología, donde obtuvo el título de técnica, y posteriormente inició la licenciatura, aunque no llegó a finalizarla.
Tras regresar a Bella Vista, realizó un curso que le permitió desarrollar prácticas en una escuela especial. Esa experiencia resultó determinante para orientar su formación profesional hacia el trabajo educativo con estudiantes que requieren acompañamiento específico.
“Tuve la posibilidad de hacer mis prácticas en la escuela especial y ahí supe que ese era el ámbito en el que quería trabajar. Me informé y, después de la pandemia, en 2021, comencé el profesorado de Educación Especial en Discapacidad Intelectual”, recordó.
La profesora consideró que la educación inclusiva ha logrado avances en los últimos años, especialmente en lo relacionado con el reconocimiento de la función de los docentes de apoyo y la importancia de brindar respuestas a las diferentes necesidades de aprendizaje.
Sin embargo, reconoció que todavía existen desafíos para consolidar una educación que contemple las particularidades de todos los estudiantes.
Al finalizar, aprovechó la conmemoración para saludar a sus colegas y destacar el valor de una tarea que, según expresó, comienza a recibir un mayor reconocimiento por parte de la sociedad.
“Me alegra saber que la sociedad se sigue deconstruyendo y que estamos construyendo un mundo más inclusivo. Sé que falta mucho todavía, pero ya estamos en camino”, afirmó.
Asimismo, manifestó su satisfacción por la mayor visibilidad que ha adquirido el trabajo de los docentes de apoyo a la inclusión dentro de las instituciones educativas.
“Me pone muy feliz que nuestro rol y nuestra función sean cada vez más conocidos, reconocidos y valorados, porque nuestro trabajo es muy importante, al igual que el del resto de los docentes”, concluyó.