Los datos procesados del INDEC difundidos el viernes pasado marcan que 2020 finalizó con una pobreza infantil – menores de 14 años – del 62,9%. En consecuencia, sin esos planes sociales, la indigencia y la pobreza en general y en particular entre las familias y los chicos, serían mayores, del orden de 70%.
En Corrientes, la pobreza alcanza el 68,9 %. Cabe recordar que en 2019, la pobreza infantil era del 61,76 por ciento alcanzando a 216.162 personas. Teniendo en cuenta esta cifra y la de 2018, es notable el incremento y la influencia de la pandemia. El salto entre la pobreza infantil del tercer y cuarto trimestre del año se explica porque en los últimos meses del 2020 se aceleró la inflación con la caída del poder de compra de buena parte de la población, el Gobierno discontinuó el IFE que llegó a abarcar a 9 millones de personas y además por razones estacionales la medición oficial no computa el medio aguinaldo. Según estimaciones de UNICEF, entre diciembre de 2019 y diciembre de 2020 se pasó de 7 a 8,3 millones.
Una encuesta de UNICEF, hecha en diciembre del 2020, revela que cuatro de cada diez hogares donde residen niños, niñas y adolescentes (alrededor de 2,1 millones de familias) afrontó una reducción en los ingresos. Y una de cada cinco enfrenta al menos una deuda, que en general es para comprar alimentos. Estos datos contrastan las cifras del primer semestre del año 2020, ya que la pobreza en el aglomerado urbano de Corrientes fue del 41,2%, teniendo de ese modo la segunda menor tasa en el NEA pero por encima de la media nacional.