El cardiólogo Matías Comisario advirtió sobre los riesgos cardiovasculares que pueden generar los partidos del Mundial

La pasión con la que millones de argentinos viven cada partido de la Selección puede tener efectos concretos sobre el organismo, especialmente en personas con factores de riesgo cardiovascular. Así lo explicó el médico cardiólogo Dr. Matías Comisario, quien compartió un llamativo caso clínico registrado durante un encuentro del Mundial.

En diálogo con RADIO BELLA VISTA, el profesional contó que un paciente llevaba colocado un Holter —un dispositivo que registra la actividad eléctrica del corazón durante 24 horas— por un estudio solicitado previamente. Al analizar el registro, detectó tres marcados picos de frecuencia cardíaca que coincidían exactamente con los tres goles convertidos por la Selección Argentina.

«Cuando retiré el Holter vi que entre las 14 y las 15 había tres picos muy claros. Revisé el horario del partido y coincidían exactamente con los tres goles. Ahí entendí que era una buena oportunidad para mostrar cómo un evento deportivo puede generar una respuesta física muy importante», explicó.

Según Comisario, el fútbol representa una carga emocional especialmente intensa para los argentinos y, en personas con hipertensión arterial, enfermedad coronaria no diagnosticada u otros factores de riesgo, esa descarga de adrenalina puede convertirse en un desencadenante de cuadros graves como un infarto o un accidente cerebrovascular.

«Los eventos deportivos producen cambios reales en el organismo. Si una persona no está controlada o tiene una enfermedad cardiovascular que desconoce, esa situación de estrés emocional puede actuar como disparador», señaló.

El especialista indicó que la reacción del organismo comienza incluso antes del inicio del partido. Explicó que la ansiedad previa provoca un aumento progresivo de la frecuencia cardíaca, que luego alcanza sus niveles más altos durante las jugadas de mayor tensión o en los momentos de gol.

Además, advirtió que el encuentro se disputó en un contexto especialmente desfavorable para la salud cardiovascular: durante el invierno y en horario del mediodía, una franja en la que estadísticamente se registra una mayor cantidad de eventos coronarios.

«En invierno solemos movernos menos, comer alimentos más calóricos y aumenta la presión arterial. Si a eso le sumamos un partido de alta intensidad emocional, se genera un escenario que merece algunos cuidados», explicó.

Para disminuir los riesgos, Comisario recomendó realizar controles médicos periódicos, controlar la presión arterial, mantener al día los análisis clínicos y cumplir correctamente con la medicación indicada en caso de padecer enfermedades cardiovasculares.

Asimismo, aconsejó adoptar algunas medidas simples durante los encuentros deportivos, como comer liviano, mantenerse bien hidratado, permanecer en ambientes ventilados y aprovechar las pausas del partido para levantarse, caminar algunos minutos o tomar agua.

«El objetivo no es dejar de disfrutar el fútbol, sino hacerlo de la manera más segura posible. Cuando una persona conoce su estado de salud y tiene controlados sus factores de riesgo, las posibilidades de sufrir una complicación disminuyen considerablemente», afirmó.