El cierre definitivo del Hotel El Solar, previsto para este viernes tras casi tres décadas de funcionamiento ininterrumpido, generó una profunda conmoción en el sector turístico de Bella Vista. La decisión empresarial, atribuida a la falta de rentabilidad para sostener la actividad, marca el fin de uno de los establecimientos hoteleros más emblemáticos de la ciudad y deja un fuerte impacto tanto en la oferta de alojamiento como en las familias que dependían laboralmente del emprendimiento.
Al respecto, el secretario de Turismo de Bella Vista, Gastón Pintos, manifestó su pesar por la noticia y remarcó el valor histórico que representó el hotel para el desarrollo turístico local.
«Fue una gran sorpresa. El cierre del Hotel El Solar realmente genera mucha tristeza porque estamos hablando de un hotel con muchísimos años de trayectoria, que forma parte de la historia turística de Bella Vista y que recibió a miles de visitantes», expresó.
Pintos también puso el foco en la situación de los trabajadores que fueron notificados del cierre. «Uno se pone en el lugar de esos ocho empleados que desde hace muchos años trabajan allí y que de un día para el otro recibieron esta noticia. Merecen toda nuestra empatía», señaló.
El funcionario consideró que el cierre responde a una problemática que atraviesa gran parte del sector hotelero del país. Explicó que la caída del turismo interno, la disminución del consumo y el complejo contexto económico vienen afectando desde hace tiempo la rentabilidad de los establecimientos de alojamiento.
«Lamentablemente no es una realidad nueva. Es una situación que viene desde hace bastante tiempo producto del contexto económico, de la baja del turismo interno y de un consumo que también se ha retraído. No solo ocurre en Bella Vista, sino en muchas ciudades de Corrientes y del país», sostuvo.
En ese sentido, recordó que otros referentes del sector ya habían advertido sobre la gravedad del escenario. Incluso señaló que algunos empresarios consideran que la actualidad resulta más difícil de afrontar que la propia pandemia, debido a que los elevados costos operativos ya no encuentran respaldo en la demanda.
Pintos explicó además que el perfil del turista también cambió en los últimos años, inclinándose cada vez más hacia experiencias vinculadas con la naturaleza y nuevos formatos de alojamiento, lo que obliga a los emprendimientos tradicionales a competir en un mercado completamente distinto.
«Hoy mantener una infraestructura hotelera de estas características requiere un enorme esfuerzo económico. Hay costos laborales, impositivos y de funcionamiento muy importantes que, sin una demanda constante, se vuelven muy difíciles de sostener», indicó.
Asimismo, mencionó que el tipo de cambio representa otro de los factores que impactan en la actividad turística, ya que redujo la competitividad del país para captar visitantes extranjeros. A ello se suma que muchos establecimientos deben sostenerse durante extensos períodos de baja ocupación, esperando únicamente las temporadas fuertes o algunos eventos puntuales.
A pesar del complejo panorama, el secretario destacó que Bella Vista continúa generando movimiento turístico a través de actividades deportivas, culturales y del turismo de negocios, aunque reconoció que esos momentos de alta ocupación no alcanzan para garantizar la sustentabilidad económica de grandes establecimientos hoteleros durante todo el año.