EL INTA CELEBRA 68 AÑOS DE INNOVACIÓN Y DESARROLLO AGROPECUARIO

Este 4 de diciembre, el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) cumple 68 años desde su creación en 1956, marcando décadas de trabajo dedicado a la investigación, innovación y transferencia tecnológica para el sector agropecuario. Para conmemorar este aniversario, José Rafart, Director del Centro Regional del INTA Corrientes, reflexionó sobre la trayectoria y el impacto de la institución en LA MAÑANA DE LA RADIO.

«Hace 68 años, hubo una decisión política fundamental para crear una institución con el objetivo de desarrollar tecnología que transforme la calidad de vida de los productores. Hoy, el INTA cuenta con un reconocimiento internacional y una presencia territorial significativa, acorde a la importancia del sector agropecuario en Argentina”, destacó Rafart.

Un poco de historia
El INTA nació como respuesta a una crisis económica en la década del 50, cuando el agro representaba el 95% de las exportaciones del país. Bajo la recomendación de la Comisión Conjunta Naciones Unidas/Gobierno Argentino, liderada por Raúl Prebisch, se creó el instituto con el fin de impulsar la productividad rural mediante la tecnificación y la transferencia de conocimientos.

Inicialmente, el INTA comenzó sus operaciones en una oficina modesta en Buenos Aires, con siete sillas y una visión ambiciosa. En 1958, ya consolidado, contaba con más de 2.300 empleados y había establecido estaciones experimentales en todo el país, ampliando su impacto gracias al gobierno de Arturo Frondizi.

INTA en Corrientes: un modelo regional
En la actualidad, el INTA opera a través de 15 centros regionales distribuidos por todo el país. En Corrientes, se destacan tres estaciones experimentales y 15 agencias de extensión que trabajan en coordinación para atender las demandas locales.

«Cada centro regional tiene un perfil diferente, pero en Corrientes trabajamos en políticas públicas provinciales, desarrollamos programas de producción hortícola y avanzamos en el manejo de pasturas», señaló Rafart. Con casi 150 profesionales dedicados a la extensión y con vínculos internacionales sólidos, el INTA logra mantener su excelencia y relevancia en un sector en constante transformación.

El INTA no solo ha contribuido al desarrollo del sector agropecuario en Argentina, sino que también ha sido un puente entre la innovación científica y las necesidades del productor. «Muchos de nuestros profesionales están vinculados a nivel internacional, lo que nos permite trabajar de manera más efectiva y calificada», concluyó Rafart.