En el marco del 30° aniversario de la Parroquia San José Obrero, el padre Antonio Rossi compartió un emotivo mensaje al recordar los inicios de la comunidad religiosa y el camino recorrido desde su creación, destacando el compromiso de los fieles que dieron vida a una de las instituciones más significativas de la fe católica en Bella Vista.
En diálogo con ÑANDE CABLE, el sacerdote rememoró aquellos primeros años en los que nació una nueva jurisdicción parroquial en la ciudad. “Treinta años justitos de la creación de esta novedad que fue en ese entonces para toda la sociedad y la feligresía de Bella Vista”, expresó. Si bien recordó que la Parroquia Nuestra Señora del Carmen continúa siendo la iglesia madre de la ciudad, señaló que la creación de San José Obrero representó un nuevo desafío pastoral para acompañar a una comunidad en crecimiento.
Rossi recordó que los comienzos estuvieron marcados por grandes expectativas y también por importantes desafíos. “El ideal estaba muy alto, pero pude encontrar aquí un grupo de hermanos excepcionales”, señaló con gratitud. Aunque hace 17 años dejó Bella Vista para continuar su misión en otra comunidad, aseguró que mantiene intacto el vínculo emocional con la parroquia. “Siempre queda ese recuerdo nostálgico de esos años tan hermosos que me tocó vivir acá junto a toda la comunidad bellavistense”, afirmó.
El sacerdote confesó que los saludos recibidos en estos días le generaron una profunda emoción. “Me considero un privilegiado y recibo estos saludos como una caricia de Dios y una expresión del afecto sincero de la gente”, sostuvo, al recordar a quienes lo acompañaron en distintas iniciativas pastorales durante su paso por la ciudad.
Entre los frutos de aquella etapa, Rossi destacó también la experiencia de comunicación y evangelización que surgió desde la parroquia. Recordó especialmente el programa radial “Buena Fe”, del cual nació luego un grupo musical y también el impulso para la llegada de Radio María Argentina a Bella Vista. “Fue preparando el surco para una evangelización permanente y cotidiana”, explicó.
Consultado sobre el mensaje que dejaría a quienes hoy continúan el trabajo pastoral en la parroquia, el sacerdote remarcó la importancia de la perseverancia en la fe y del compromiso cotidiano con la comunidad. “Si nos aferramos a las palabras de Jesús vamos a comprender que en los corazones dóciles Él verdaderamente obra maravillas”, expresó.
Rossi señaló que esas “maravillas” se reflejan en gestos concretos de amor, perdón y solidaridad, especialmente en tiempos difíciles para muchas familias argentinas. “Hace falta sembrar mucho más el Evangelio y la doctrina social de la Iglesia en todos los ambientes posibles”, reflexionó, en referencia a la realidad social y económica que atraviesan numerosos trabajadores.