En el Día del Sacerdote, el padre Ariel Acuña destacó el legado del Santo Cura de Ars y reflexionó sobre su vocación

Cada 4 de agosto, la Iglesia Católica celebra el Día del Sacerdote en homenaje a San Juan María Vianney, conocido como el Santo Cura de Ars, patrono de todos los sacerdotes y párrocos. La fecha recuerda el ejemplo de este sacerdote francés, reconocido por su entrega pastoral, su dedicación al sacramento de la reconciliación y su cercanía con los fieles.

En ese marco, el cura párroco Ariel Acuña dialogó con CABLEINFORMA sobre el significado de esta celebración, recordó la figura del Santo Cura de Ars y compartió su propio camino vocacional, además de referirse a la importancia que tiene para la Iglesia la posible visita del papa León XIV a la Argentina.

«Ayer, 4 de agosto, se conmemoró el Día del Sacerdote. Se celebra en honor al Santo Cura de Ars, Juan María Vianney, un sacerdote de un pequeño pueblo de Francia que, al comienzo, tenía muchas dificultades con los estudios y no se destacaba intelectualmente», relató.

El párroco explicó que, pese a esas limitaciones, Vianney desarrolló un ministerio que dejó una profunda huella en la Iglesia.

«Fue enviado al pueblo de Ars y allí comenzaron a llegar peregrinos para confesarse y escuchar sus predicaciones. Generó muchísimas conversiones y, por eso, fue nombrado patrono de los párrocos. Más tarde, durante el pontificado de Benedicto XVI, pasó a ser también el patrono de todos los sacerdotes. Luego, el papa Francisco incorporó además la figura del Santo Cura Brochero como otro gran modelo sacerdotal», señaló.

«La vocación se va descubriendo»

Consultado sobre su propia historia, Acuña explicó que la vocación sacerdotal no suele surgir de un hecho extraordinario, sino de un proceso de discernimiento que se construye con el tiempo.

«El llamado se va descubriendo a través de distintas mediaciones. Muchas veces es el ejemplo de otros sacerdotes el que despierta la inquietud. En mi caso, siendo oriundo de Saladas, tuve como referente al padre José De Marchi, un sacerdote muy querido cuya forma de servir a la comunidad despertó en mí el deseo de entregar también mi vida a Dios y a la Iglesia», contó.

Ese camino, explicó, continúa luego en el seminario, donde la Iglesia acompaña el discernimiento de quienes sienten la inquietud vocacional.

«El seminario de nuestra diócesis está en Resistencia. Allí, durante siete u ocho años, uno recibe formación y, junto a otros sacerdotes, va descubriendo si realmente ese es el camino al que Dios lo llama. Es un proceso donde se conjugan la evaluación personal y el acompañamiento de la Iglesia», expresó.

Una vocación que comenzó en la juventud

Acuña recordó que, como muchos niños, durante su infancia también admiró otras profesiones antes de descubrir el sacerdocio.

«Cuando uno es chico le llaman la atención los bomberos, los policías, los uniformes. A mí también me pasó. Incluso me interesaba mucho la docencia, especialmente los maestros rurales. Siempre estaba presente esa idea de servir a la comunidad desde distintos lugares, hasta que Dios me fue mostrando que mi camino era el sacerdocio», relató.

Expectativa por la posible visita del Papa

Durante la entrevista, el sacerdote también se refirió a la noticia sobre una posible visita del papa León XIV a la Argentina durante el mes de noviembre, una información que despertó entusiasmo entre los fieles.

«Sería una gran bendición. El Papa es el sucesor de San Pedro y quien tiene la misión de mantener la unidad de toda la Iglesia. Poder recibirlo en nuestro país sería una oportunidad muy importante para manifestar nuestra fe como pueblo», afirmó.

Según indicó, la información conocida hasta el momento señala que el Santo Padre recorrería ciudades como Buenos Aires, Córdoba y el santuario de Luján.

El recuerdo de San Juan Pablo II en Corrientes

Finalmente, Ariel Acuña evocó la histórica visita de San Juan Pablo II a Corrientes y compartió una anécdota transmitida por el entonces arzobispo Domingo Salvador Castagna.

«Monseñor Castagna contaba que, cuando fue a una visita al Vaticano y se presentó ante Juan Pablo II diciendo que era de la diócesis de Corrientes, el Papa le respondió inmediatamente: ‘Ah, ahí llueve mucho’. Recordaba perfectamente la gran lluvia que cayó durante la multitudinaria misa que celebró en nuestra ciudad», relató.

El párroco señaló además que en la Catedral de Corrientes aún se conservan distintos elementos utilizados por el pontífice durante aquella visita, entre ellos la sede donde presidió la celebración, ornamentos litúrgicos, un cáliz y un copón que continúan utilizándose en las principales celebraciones religiosas.

«Son signos que mantienen viva la memoria de aquel momento histórico y que recuerdan el paso de San Juan Pablo II por nuestra provincia», concluyó.