Una estudiante de la carrera de Ingeniería en Alimentos de la Universidad Nacional de San Luis (UNSL) determinó resultados alentadores en el proceso de descontaminación de aguas industriales gracias a la utilización de una gelatina vegetal (agar) con nanopartículas de cobre y níquel. Si bien queda un largo camino por recorrer, el proyecto representa una gran esperanza para proteger los ecosistemas y asegurar un desarrollo sostenible a las generaciones venideras.
En paralelo se realizan avances respecto una línea de investigación que incluye la utilización de compuestos nanoestructurados agregados a una matriz de agar para promover su aplicación en conservación de alimentos.
Érica Reyero estudia en la Facultad de Ingeniería y Ciencias Agropecuarias (FICA). Comenzó a elaborar el proyecto a partir de una beca CIN recibida a fines del 2021 que le permitió formar parte de un grupo de cuatro personas con larga trayectoria y que hace muchos años investiga los aspectos más relevantes del diseño de nanomateriales, especialmente en la síntesis de aleaciones nanométricas CuNi (cobre y níquel) en polvo.
“Los centros de investigación que abordan experiencias relacionadas con nanotecnología han crecido exponencialmente en el país, por lo tanto, es valioso contar con profesionales formados en el campo. La capacidad de interpretar, variar o proponer alternativas sobre la estructura de los materiales a escala nanométrica impacta en diferentes industrias como la salud, medio ambiente, microelectrónica y las tecnologías de la información”, afirmó en diálogo con el Suplemento Universidad de Página/12.
En esta primera etapa, en lo que refiere a aguas contaminadas, el equipo trabaja con efluentes de la provincia cuyana. La actividad consistió en probar diferentes aplicaciones de la nanoaleación CuNi sintetizadas por un método denominado citrato-gel. En este caso las nanopartículas (NPs) fueron agregadas a un film de agar y se realizaron diferentes caracterizaciones.
En efecto, el agar es utilizado como agente gelificante en los medios de cultivo microbiológico y que se presenta con una forma estable e inerte. Caracterizado por la ausencia de agentes inhibidores, se trata de un polisacárido sin ramificaciones obtenido de la pared celular de varias especies de algas de los géneros Gelidium, Eucheuma y Gracilaria, entre otros, cuyo color varía según la especie.
FUENTE: PÁGINA 12.