La Escuela Normal de Bella Vista puso en marcha por primera vez el Consejo Consultivo Estudiantil, un espacio de participación, diálogo y debate que busca incorporar la voz de los estudiantes en el abordaje de las problemáticas que atraviesan a la comunidad educativa.
La iniciativa forma parte de una línea de política socioeducativa impulsada por Nación y la Provincia y que llega a las instituciones secundarias a través de la Dirección de Escuelas Secundarias. En la Escuela Normal, el proyecto comenzó este año y ya permitió concretar jornadas de intercambio entre estudiantes de distintas instituciones.
El docente Jorge Ramírez explicó que el Consejo Consultivo Estudiantil constituye “un espacio abierto de diálogo, de intercambios y de debates”, en el que los alumnos pueden presentar inquietudes, ideas y temas que consideran relevantes para la vida escolar.
La propuesta también se articula con el Centro de Estudiantes, generando diferentes instancias de participación juvenil dentro de la institución.
Una primera experiencia para la Escuela Normal
La vicerrectora de la institución, Sandra Casco, explicó que la propuesta llegó desde la Dirección de Escuelas Secundarias y que, en una primera instancia, se solicitó que fueran seleccionados dos estudiantes para representar a la Escuela Normal.
En ese momento, la institución todavía no contaba con un Centro de Estudiantes formalmente constituido, por lo que fueron los delegados de los distintos cursos quienes eligieron a los representantes que integrarían el Consejo Consultivo.
De esta manera, los alumnos comenzaron a asumir un rol activo como consejeros y mediadores, llevando las inquietudes de sus compañeros a las jornadas de trabajo y posteriormente trasladando las conclusiones a la institución.
“Somos la voz de los estudiantes”
Los propios alumnos destacaron la importancia de contar con un espacio donde puedan expresarse y participar en las decisiones y debates vinculados con su realidad cotidiana.
Una de las estudiantes explicó que su función consiste principalmente en promover la voz de los alumnos, actuando como mediadores y representantes de sus respectivos cursos.
“Intentamos, a partir de temáticas, ver las problemáticas y también generar una nueva mejora hacia lo que es la escuela”, explicó.
Durante las jornadas de trabajo se abordaron distintas problemáticas relacionadas con la adolescencia y el ámbito educativo. Entre ellas aparecieron los consumos problemáticos, el uso excesivo de la tecnología y de los teléfonos celulares, la inteligencia artificial y la inclusión estudiantil.
El desafío del uso responsable de los celulares
Uno de los temas que generó mayor debate fue el uso de los dispositivos tecnológicos dentro de las instituciones educativas.
Los estudiantes analizaron diferentes experiencias implementadas en otras escuelas y también pusieron como ejemplo una medida que ya funciona en la Escuela Normal: los alumnos del ciclo básico no llevan celulares a la escuela, mientras que los estudiantes del ciclo orientado pueden utilizarlos cuando la actividad tiene una finalidad pedagógica.
Los consejeros consideraron que la discusión no debería centrarse únicamente en prohibir o permitir los dispositivos, sino en promover un uso crítico, responsable y consciente de la tecnología.
La problemática fue vinculada además con los consumos excesivos y con la necesidad de generar herramientas que permitan a los adolescentes reflexionar sobre sus propios hábitos.
Inteligencia artificial e inclusión
Durante las jornadas también se incorporó al debate el uso de la inteligencia artificial, una temática que atraviesa cada vez con mayor fuerza la experiencia educativa de los adolescentes.
Los estudiantes plantearon la necesidad de analizar cómo utilizar estas herramientas de manera responsable y con sentido educativo, al mismo tiempo que señalaron otras cuestiones relacionadas con la inclusión y la participación de todos los alumnos dentro de la institución.
En este punto, destacaron el funcionamiento del Centro de Estudiantes, que reúne a representantes desde primer hasta sexto año y permite ampliar los espacios de participación juvenil.
Del debate a la búsqueda de soluciones
Uno de los aspectos centrales del Consejo Consultivo es que las problemáticas planteadas no quedan solamente en una instancia de discusión.
Los estudiantes que participan deben trasladar las conclusiones a sus instituciones y buscar mecanismos para avanzar en posibles soluciones.
Uno de los consejeros explicó que durante las jornadas tuvieron la posibilidad de intercambiar experiencias con representantes de instituciones de Curuzú Cuatiá y Corrientes Capital, lo que permitió conocer otras realidades y construir conclusiones de manera colectiva.
El siguiente paso consiste en llevar esas inquietudes al ámbito escolar y trabajar junto a docentes, tutores, asesores pedagógicos y directivos.
“Somos mediadores, somos como la voz en esta jornada”, explicó el estudiante, quien remarcó que la intención es que las problemáticas juveniles puedan ser abordadas también desde la perspectiva de quienes las viven cotidianamente.
La necesidad de acompañamiento psicológico
Entre las preocupaciones planteadas por los estudiantes apareció con fuerza la necesidad de contar con mayor acompañamiento psicológico y emocional durante la adolescencia.
Los alumnos señalaron que muchas de las dificultades relacionadas con el compañerismo, los vínculos y las problemáticas propias de esa etapa terminan trasladándose al ámbito escolar.
Por ese motivo, plantearon la importancia de contar con acompañamiento de profesionales, pero también con adultos de referencia dentro de la institución y con el respaldo de las familias.
La demanda fue presentada como una necesidad vinculada al bienestar integral de los estudiantes y no solamente al rendimiento académico.
Una institución que busca acompañar a los alumnos y sus familias
La vicerrectora Sandra Casco valoró especialmente que los estudiantes puedan expresar abiertamente qué necesitan y aseguró que desde el equipo directivo se trabaja para canalizar esas demandas.
“Todo lo que ellos necesitan desde rectoría, junto al resto del equipo directivo, se gestiona”, explicó.
La institución articula diferentes programas y recursos para dar respuesta a las situaciones que surgen, además de determinar qué docentes y profesionales pueden acompañar cada caso.
Casco destacó que el trabajo se desarrolla de manera articulada en los tres turnos de la Escuela Normal, con el objetivo de garantizar una respuesta institucional independientemente del horario en que surja una problemática.
También remarcó el papel de las familias dentro de este proceso.
“Se convoca mucho y los padres asisten”, señaló, destacando la importancia de involucrar a los adultos responsables en el acompañamiento de los adolescentes.