A tres semanas de que se desarrolle el balotaje y se defina quién llegará a la Casa Rosada, el conflicto por la falta de combustible se metió en la campaña y el Gobierno presiona a las petroleras para que la situación se normalice lo más rápido posible mientras crece la incertidumbre por el futuro del acuerdo de precios con el sector que finaliza este martes.
El viernes por la mañana, se empezaron a ver largas filas en las estaciones de servicio por problemas en la provisión de naftas y gasoil. Después de una reunión entre la secretaria de Energía, Flavia Royon, con Pablo González (YPF), Martín Urdapilleta (Trafigura), Marcos Bulgheroni (PAE) y Andrés Cavallari (Raízen), el Ejecutivo anunció la importación de 10 barcos de combustible y la finalización de las paradas técnicas que habían implementado algunas petroleras.
Sin embargo, después de 48 horas en las que siguió la afluencia de personas esperando para cargar combustible, el ministro de Economía, Sergio Massa, salió al cruce y le dio un ultimátum a la industria. “Si el martes a las 12 de la noche no está resuelto el abastecimiento, desde el miércoles no van a poder sacar un barco de exportación”, intimó.
Puertas adentro del Gobierno entienden que ahora está en manos del sector privado el trabajo de regularizar el abastecimiento de los surtidores. “La amenaza de Sergio fue para que las petroleras aceleren la normalización porque les dimos todo lo que había para dar”, argumentaron en el Palacio de Hacienda. Otra fuente, también oficialista y más ofuscada, cuestionó: “Es la industria más subsidiada de todas, que se pongan las pilas”.
El conflicto por el quiebre de stock irrumpió en los últimos días, pero se explica por varios motivos un poco más lejanos en el tiempo. En primer lugar, se registró un incremento de la demanda -que fuentes oficiales estiman que fue de hasta 15% en relación con el mismo período del año previo-, impulsado por los movimientos del fin de semana largo y el inicio de la siembra, que aumentó los requerimientos de la industria agrícola.
En tanto, se dispusieron paradas programadas de una serie de refinerías que obligaron a importar combustibles, a lo que se sumó también la expectativa de que el resultado de las elecciones derive en una nueva devaluación.
Lo que sucede es que la falta de combustibles desató una situación controversial: en un contexto en el que la producción de petróleo se incrementó, ¿cómo puede haber desabastecimiento en las estaciones de servicio? En el sector explican que si bien la Argentina produce petróleo, se necesita importar aproximadamente el 20% del gasoil requerido y que el costo de importación se paga a un valor más elevado de lo que se vende en el mercado local, por lo que esa parte del negocio va a pérdida.
A su vez, indican que mientras en el mercado minorista los precios se mantienen fijos por el acuerdo sellado con el Gobierno, por lo que se ubican por debajo de la inflación general, los aumentos de precios sí se aplicaron en el mayorista, lo que provocó un “corrimiento”de la demanda hacia la alternativa más atractiva.
En este escenario, en la secretaría de Energía aseguran que para este domingo se descargaron tres barcos de YPF y que se está organizando la distribución del combustible, pero advierten que “no se resuelve de un día para el otro”, por lo que el abastecimiento para las estaciones de servicio se verá “en los primeros días de esta semana” y que por cuestiones logísticas llegará primero a la Ciudad de Buenos Aires y luego se acomodará en el interior del país.
FUENTE: TN.