No parecía un potencial equipo campeón hace tres años, cuando Facundo Campazzo llegó a Denver, luego de que los Nuggets fueran subcampeones del Oeste. Pero si había algo claro: tenían a dos jugadores distintos, como Nikola Jokic y Jamal Murray, sólo les faltaba terminar de encontrar a los jugadores de rol y la química definitiva para ir por todo. Así lo fueron haciendo en estas temporadas y cuando Murray volvió de la lesión, Mike Malone supo que tenía todas las piezas como para aspirar a ir por todo.
Aquella sensación se convirtió en realidad durante este lunes por la noche. Sin brillar, sufriendo más lo pensado, teniendo que superar el caos que propone el Heat, los Nuggets ganaron el Juego 5 en casa y se consagraron campeones por primera vez -en 46 años-. En su primera final. No jugaron bien, pero se mantuvieron ahí de un Heat que luchó, llevó el partido al terreno que más le convenía, pero su limitación en el talento, sobre todo en ataque, hizo que nunca pudiera escaparse. Denver lo dio vuelta en el último cuarto, supo sufrir en el final y se impuso 94-89 para cerrar la serie por 4-1 en Colorado.
No es un equipo que quedará en la historia. Por ahora. Pero ha sido el mejor de la temporada. En la fase regular, que terminó primero en el Oeste, algo que repitió en playoffs, ganando la primera serie por 4-1 a Minnesota, la otra 4-2 a los Suns, la final del Oeste por 4-0 a los Lakers de LeBron y por última esta serie al bravo Heat de Miami (4-1), un conjunto sin tanto talento individual pero con defensa, funcionamiento colectivo e intangibles (oficio, personalidad, conocimiento de los roles, una estrella guerrera como Butler, una cultura de trabajo arraigada hace décadas) que lo convirtieron en la gran sorpresa de los playoffs, siendo el segundo equipo clasificado N° 8 que llega a una definición de la NBA.
Llegó el momento de los Nuggets. Y lo aprovecharon. Con una propuesta que nace en el talento internacional. Nada más y nada menos. Y que puede ir por más en los años que siguen…
FUENTE: «INFOBAE».