En el marco del Día de los Jardines de Infantes y de la Maestra Jardinera, RADIO BELLA VISTA dialogó con las docentes Selva, Gaby y Lucía, quienes compartieron sus experiencias, emociones y reflexiones sobre la vocación de enseñar en el nivel inicial y el desafío de acompañar a los más pequeños en sus primeros pasos educativos.
Durante la entrevista, una de las docentes inició la jornada leyendo un poema dedicado a las maestras jardineras, destacando la ternura, la imaginación y el afecto que caracterizan el trabajo cotidiano en las salas.
Las docentes coincidieron en señalar que la vocación por enseñar a los niños fue el motor que las llevó a elegir esta profesión. Selva contó que inicialmente comenzó estudiando para maestra de primaria, pero luego descubrió que su verdadera pasión estaba en el nivel inicial.
“Elegí esta carrera porque me gustan los niños y disfruto todos los días venir al jardín y trabajar con ellos”, expresó. Además, aclaró entre risas que no todas las maestras jardineras tienen habilidades artísticas innatas. “Eso de que todas saben dibujar o pintar es un mito. Algunas sí, pero en mi caso aprendí con el tiempo”, comentó.
Por su parte, Gaby relató que tuvo contacto con niños desde muy joven a través de la catequesis y que, luego de probar otros caminos, entendió que la docencia era realmente lo suyo.
“En la salita siempre hay desafíos, pero también hay cosas muy lindas que uno aprende de los chicos y que no se encuentran en otros ámbitos”, sostuvo.
Lucía, en tanto, contó que si bien la vida la llevó a desempeñarse en otros trabajos durante varios años, nunca abandonó su formación docente y finalmente decidió volver a ejercer la profesión para la que se preparó.
“Hace unos años que estoy trabajando acá y este año logré la titularización. Estoy muy feliz de compartir este espacio con mis compañeras”, expresó.
Las maestras también reflexionaron sobre los cambios que atraviesan las infancias y el impacto de la tecnología en los procesos de aprendizaje. En ese sentido, remarcaron la importancia de generar espacios educativos donde los niños puedan jugar, interactuar y desarrollarse sin depender permanentemente de las pantallas.
“Los chicos llegan con mucha información y muchas veces no es la adecuada. Nosotros tratamos de encontrar un equilibrio y trabajar la tecnología de manera planificada y acorde a cada edad”, explicaron.
Lucía, quien trabaja en sala de tres años, destacó además el gran desafío que implica acompañar a niños tan pequeños en su adaptación al jardín.
“Vienen muy bebés y demandan muchísimo. Hay días en que faltan manos y pies, pero también es una experiencia muy linda”, señaló.
Las docentes coincidieron en que uno de los aspectos más valiosos del nivel inicial es la espontaneidad y sinceridad de los niños. “Aunque uno venga con problemas o preocupaciones, ellos con un abrazo, un beso o un ‘te amo seño’ te transforman el día”, expresaron emocionadas.
Finalmente, remarcaron la importancia del trabajo en equipo dentro de la institución y el compromiso diario de acompañar no solo los aprendizajes académicos, sino también las distintas realidades familiares y emocionales de cada niño.