El abogado y exsubsecretario de Derechos Humanos de Corrientes, Pablo Vassel, analizó el anuncio realizado por el presidente Javier Milei sobre la política de soberanía respecto de las Islas Malvinas y puso en duda la credibilidad del nuevo posicionamiento del Gobierno nacional. Si bien reconoció que parte del discurso presidencial recupera elementos históricos, constitucionales y jurídicos vinculados al reclamo argentino, cuestionó la conducta que la administración libertaria mantuvo hasta el momento en materia de soberanía nacional.
El presidente Javier Milei anunció una serie de medidas destinadas, según expresó, a fortalecer el reclamo argentino sobre las Islas Malvinas y hacer frente a la explotación de recursos naturales en el área. Durante su mensaje, sostuvo que “las Malvinas son argentinas, por historia y por derecho” y reivindicó la cláusula transitoria de la Constitución Nacional que establece el carácter legítimo e imprescriptible de la soberanía argentina sobre las islas, Georgias del Sur, Sándwich del Sur y los espacios marítimos e insulares correspondientes.
El mandatario también hizo referencia a la disputa de soberanía reconocida por las Naciones Unidas y anunció medidas diplomáticas, económicas, judiciales y legales frente a empresas vinculadas con proyectos de explotación de recursos en las islas. Entre ellas mencionó el proyecto petrolero Sea Lion, nuevas sanciones para compañías involucradas en actividades no autorizadas, mayores mecanismos de control y la creación de un Consejo de Seguridad Nacional. También anticipó el fortalecimiento de las capacidades de defensa y la construcción de una base naval integrada en Tierra del Fuego.
Frente a este anuncio, Vassel realizó una lectura crítica y planteó una diferencia entre el contenido jurídico del discurso y la trayectoria política del actual Gobierno. “Si yo hubiera calificado la actitud de Javier Milei hasta el 2 de abril del año pasado, simplemente hubiera sacado una aplazo”, sostuvo el abogado, al recordar anteriores posicionamientos del Presidente respecto de la autodeterminación de los habitantes de las islas y su relación con la cuestión Malvinas.
Sin embargo, Vassel distinguió dos partes dentro del mensaje presidencial. Por un lado, consideró que la primera parte del discurso, vinculada con las resoluciones de Naciones Unidas, la Constitución Nacional y el marco jurídico argentino sobre hidrocarburos y plataforma continental, podría ser valorada positivamente. “Me parece que el presidente sería aprobado con ese anuncio”, afirmó, al referirse al contenido formal del planteo realizado por Milei.
La principal objeción del exfuncionario correntino apareció al analizar la distancia entre las palabras y las acciones. Para Vassel, la credibilidad del nuevo posicionamiento dependerá de que el Gobierno acompañe el discurso con decisiones concretas. En ese sentido, sostuvo que la conducta previa de Milei había sido “muy poco malvinista” y “muy poco defensora de la soberanía nacional”, por lo que consideró necesario observar hasta dónde llegará este nuevo posicionamiento.
Vassel interpretó además que el cambio de discurso podría estar relacionado con dos factores: uno de política interna y otro de política internacional. En el plano doméstico, vinculó el nuevo énfasis sobre Malvinas con el impacto político que tuvo el partido de la Selección argentina frente a Inglaterra, escenario que, según su lectura, permitió exteriorizar parte del descontento existente con la gestión presidencial. Desde su perspectiva, el Gobierno habría encontrado en la cuestión Malvinas una oportunidad para recuperar centralidad política.
En ese punto, el abogado trazó una comparación histórica con la utilización política que, según su interpretación, realizó la última dictadura militar durante el gobierno de Leopoldo Fortunato Galtieri. Vassel sostuvo que la causa Malvinas es “noble, justa y querida por el pueblo argentino”, pero advirtió sobre el riesgo de utilizar una causa nacional para obtener legitimidad política en un contexto de dificultades internas.
El segundo factor señalado por Vassel fue el escenario internacional y el vínculo de la Argentina con Estados Unidos. El exsubsecretario de Derechos Humanos cuestionó lo que definió como un realineamiento “acrítico” y “absolutamente dependiente” respecto de Washington. En ese marco, utilizó una expresión contundente para resumir su posición: “No se trata de cambiar de collar sino dejar de ser perro”, al reclamar una política exterior que, según sostuvo, no quede subordinada a los intereses de otras potencias.
Vassel también puso el foco en la actividad petrolera proyectada en el área de Malvinas y en las condiciones logísticas necesarias para llevar adelante esa explotación. Señaló que el proyecto Sea Lion requerirá infraestructura, insumos, personal especializado y servicios de apoyo, y cuestionó particularmente el papel que podría tener Chile en el abastecimiento de esa actividad. Según explicó durante la entrevista, el emprendimiento se encuentra a unos 220 kilómetros al noreste de un puerto argentino y necesitará una importante estructura logística para sostener sus operaciones.
En ese contexto, recordó que el Centro de Excombatientes de Malvinas de La Plata había enviado una carta documento al ministro de Relaciones Exteriores reclamando acciones en el ámbito de la soberanía sobre la plataforma continental argentina para impedir el reabastecimiento logístico de la empresa petrolera. Para Vassel, este tipo de situaciones obliga a contrastar el discurso presidencial con las decisiones concretas que adopte el Estado argentino.
El abogado también cuestionó la oportunidad de algunas decisiones y puso como ejemplo la visita de Milei a Chile, señalando que durante ese período se conoció la intención de establecer una línea marítima regular entre Punta Arenas y las Islas Malvinas, vinculada, según su planteo, con la logística petrolera del proyecto Sea Lion. Para Vassel, si el Gobierno nacional ya tenía previsto realizar el anuncio sobre soberanía, debía acompañarlo con acciones diplomáticas concretas frente a esas situaciones.
De esta manera, Vassel consideró que el nuevo discurso presidencial representa un cambio respecto de posiciones anteriores, pero sostuvo que todavía resta comprobar si ese giro se traducirá en una política sostenida. “Toda palabra debe ir consecuentemente con una conducta”, afirmó, sintetizando su principal cuestionamiento al anuncio.