MUJER QUE SALVÓ A MENOR ENCADENADO: «LO SAQUÉ DE UN INFIERNO»

El día viernes se dio a conocer un impactante caso de explotación y violencia infantil en Bella Vista. Se trata de un menor que llegó desesperadamente hasta las casas de sus vecinos y rogó por comida; lo más llamativo era que en una de sus piernas tenía un candado y una cadena con la cuál lo tenían atado. La vecina que denunció el caso en sus redes sociales, María Elena Montenegro, visitó PRIMERA MAÑANA para contar en primera persona el calvario que atravesó el menor.  «Primeramente, esto no viene desde el día que se fue a mi casa, viene desde hace mucho tiempo atrás. Tengo entendido que la justicia seguía su caso desde hace muchos años desde que vivía en Barrio Norte pero nunca se hizo nada. Él llegó el viernes a mi casa con una cadena y un candado, ahí me pidió comida porque tenía hambre. Le dimos de comer y vimos que la criatura estaba en estado deplorable. Yo soy testigo de todas las barbaridades que vivió él y muchas veces tuvimos que meternos a defenderle», inició diciendo.

La joven manifestó que llamó reiteradas veces a la policía pero sin resultados, hasta que en la desesperación, decidió publicar la foto para que se viralizara. «De mi casa tengo como para mirar a la casa de él y a él le tenían durmiendo en el piso, como un perro. Él dormía con un trapo en el piso, sin colcha ni nada. Le dejaban que golpeen los compañeros del padre, un día lo bañaron a la criatura en pleno frío en calzoncillos. Nosotros nos metíamos a defenderlo y nos gritaban, nos insultaban y nos amenazaban. Llamamos muchas veces a la policía y nunca se acercaba. Nunca fui a la policía como tal porque nunca le tuve en mis manos a la criatura hasta que el viernes se pudo escapar y en algún punto no entendía por qué no lo veía más: había sido que estaba encadenado», contó.

«La policía nos decía  ‘ya vamos, ya vamos’. Los padres llegaron y comenzaron a insultarnos, nos dijeron que me iban a denunciar y el papá le trató de convencer al niño; le decía que no lo iba a pegar más. Uno de los amigos de mi papá entró a mi casa a buscarle al nene y nosotros le dijimos que no. Hasta que lograron convencer a la criatura, se lo llevaron para el río y la policía no venía. Entonces, no sabía que hacer y tuve que publicar la foto para que se viralice. Yo estoy construyendo mi casa de material y me subí para ver lo que pasaba, le pedí por favor que ya no le peguen más. Cuando vino la policía, yo me fui a rescatarle junto a ellos. Luego, lo llevamos al hospital y se constató que tenía heridas de vieja data: quemaduras de cigarrillos en el brazo, moretones por todos lados, la marca de cadena por el cuello y los dos tobillos», especificó la vecina.

Según contó Montenegro, la madre biológica del menor había fallecido por lo que éste, quedó a cargo de su padre y su madrastra; quienes le propiciaban golpizas, quemaduras con cigarrillo y hostigamiento. «La madre del chico falleció y quedó su madrastra con quien no se puede hablar porque es violenta y maleducada. Nosotros somos testigos de las feroces golpizas que se le daba al niño. Los dos son adictos y viven juntando gente en la casa porque ellos estaban vendiendo en su casa. Siempre se escuchaba que esa criatura estaba despierta. La policía retira a los chicos, el papá se dio a la fuga. Ahora espero que se haga justicia; para él espero una buena vida porque sufrió mucho. Quiero estar pendiente de él e ir a verlo», comentó.

Luego del rescate, se hizo un control médico y se trasladó al menor a un hogar en la ciudad de Corrientes. «La intendente me contactó y me está avisando de todo lo que sucede porque a él lo trasladaron a un hogar en Corrientes. Ese día sí nos amenazaron pero quiero dejar asentado que si me pasa algo a mí o a mi familia o si me queman mi casa, son ellos. Tengo un nene de 5 años pero no tengo miedo porque lo protejo. Nosotros un día, íbamos a levantar firmas con los vecinos para sacarlos del barrio porque no hay una buena relación. Desde el día viernes que se fueron para el río, no los vi más, solamente a un amigo del padre que entró en la casa así que no sé si están todos calladitos ahí», concluyó.