El cierre de distintas sucursales de Musimundo en Corrientes y otras localidades del NEA dejó a decenas de trabajadores en una situación de incertidumbre. En diálogo vía Zoom con PUNTO DE VISTA, César Musacchi, empleado de una de las sucursales de Capital y con 22 años de antigüedad en la empresa, relató cómo se comunicó la desvinculación, cuestionó la falta de información formal y explicó las gestiones que los trabajadores llevan adelante junto al sindicato.
Musacchi contó que el último sábado los empleados trabajaban con normalidad cuando, al finalizar la jornada, el gerente de la sucursal comunicó que el local cerraba definitivamente y que los trabajadores quedaban desvinculados.
Según relató, el anuncio fue realizado de manera verbal y sin la presencia de personal jerárquico de la empresa ni documentación que explicara formalmente la situación. Ante la falta de precisiones, los trabajadores decidieron presentarse nuevamente el lunes en la puerta del establecimiento para intentar obtener respuestas.
“Estábamos trabajando normal y el gerente procedió al cierre de la sucursal y a decirnos que estábamos totalmente desvinculados”, explicó Musacchi, quien señaló que posteriormente intervino el sindicato de empleados de comercio como nexo con la empresa.
El trabajador indicó que desde la firma se les comunicó que debían retirarse de los locales y que se intentaría continuar con el cobro de cuotas para generar ingresos. Sin embargo, aseguró que todavía persisten numerosas dudas respecto del futuro laboral y de las obligaciones que la empresa mantiene con sus empleados.
En la sucursal donde trabajaba Musacchi eran 12 empleados, mientras que, según sus cálculos, unas 36 personas quedaron afectadas entre las cuatro sucursales de Capital que cerraron.
Uno de los principales reclamos está relacionado con el salario correspondiente a agosto. Musacchi sostuvo que los trabajadores recibieron como última información que el sueldo de ese mes no sería abonado y que podría pasar a formar parte de la deuda vinculada a las indemnizaciones.
“Nos tomó con la guardia baja”, manifestó el trabajador, quien explicó que está prevista una reunión con el sindicato para analizar las alternativas y definir los pasos a seguir en materia laboral y judicial.
La situación tampoco era completamente inesperada dentro de la empresa. Musacchi recordó que durante los últimos tiempos la firma venía atravesando dificultades, con una fuerte reducción de las ventas, aumento de la morosidad y problemas para la reposición de mercadería. Según relató, durante aproximadamente el último año y medio los salarios se abonaban en dos partes.
“Fecha cinco o seis se cobraba el 60% y la diferencia, a la brevedad, fecha 15, por ejemplo, cobrábamos el resto”, explicó.
El empleado señaló además que la reposición de productos prácticamente había desaparecido durante el último mes y que buena parte de la mercadería que llegaba a las sucursales provenía de locales que habían cerrado en otras provincias.
Musacchi, de 52 años, lleva 22 años trabajando en la compañía y reconoció que nunca había atravesado una situación de semejante magnitud. Consideró que el cierre definitivo representa un golpe particularmente fuerte para quienes llevan muchos años dentro de la empresa y de un momento a otro quedaron sin una fuente laboral.
En relación con sus compañeros, señaló que actualmente atraviesan un período de incertidumbre y que muchos ya comenzaron a buscar nuevas oportunidades laborales. En su caso particular, afirmó que pudo encaminar una nueva alternativa de empleo, aunque aclaró que continuará reclamando por los derechos laborales que correspondan.
El trabajador también pidió separar la situación de cualquier discusión partidaria. Frente a los comentarios y cruces políticos que surgieron alrededor del caso, remarcó que los empleados no están vinculados a ninguna corriente política y que el objetivo principal es recuperar la estabilidad laboral.
“Nosotros somos trabajadores y lo único que queremos es llevar el pan a nuestra mesa”, expresó Musacchi.
Mientras avanzan las gestiones ante el sindicato y los organismos laborales, los trabajadores del interior también buscan coordinar sus reclamos con los de Capital para unificar criterios y establecer una estrategia común frente a la empresa.
El caso de Musimundo se suma así a un escenario de preocupación dentro del sector comercial, marcado por dificultades de consumo, menor movimiento y cierre de establecimientos. Para los trabajadores afectados, la prioridad inmediata pasa por conocer qué ocurrirá con sus salarios, sus indemnizaciones y las condiciones de su desvinculación.