Preocupación en el INTA por el impacto de los retiros voluntarios: “Tenemos que contener a los equipos y seguir dando respuestas”, afirmó Oscar Barbera

El productor y presidente del Consejo del Centro Regional Corrientes del INTA, Oscar Barbera, reconoció que la institución atraviesa un momento de incertidumbre a raíz del proceso de retiros voluntarios impulsado a nivel nacional y aseguró que el principal desafío pasa por reorganizar los equipos de trabajo y garantizar la continuidad de las actividades de investigación y extensión.

En diálogo con ÑANDE CABLE, Barbera señaló que la Estación Experimental de Bella Vista no es ajena a la situación que afecta al organismo en todo el país y advirtió que el impacto será significativo.

“Todavía no tenemos el número final de cómo impactará, pero sabemos que será grande. Desde el Consejo Regional estamos muy abocados a ver cómo contener a los equipos de trabajo y al personal que optó por seguir en la institución, para poder seguir brindando soluciones”, expresó.

El dirigente explicó que algunos grupos especializados podrían quedar seriamente afectados por la salida de profesionales con una formación muy específica.

“Hay personal preparado durante muchos años para determinadas tareas y es muy difícil conseguir reemplazos. Pero sabemos que tenemos que seguir dando respuestas al sector productivo y acompañar también a quienes apuestan por continuar en el INTA”, afirmó.

El rol del Consejo Regional

Barbera recordó que el Consejo Regional Corrientes forma parte del esquema de gobernanza del INTA y tiene como función elevar propuestas al Consejo Directivo Nacional, órgano encargado de tomar las decisiones finales.

“Somos los que estamos en el territorio y conocemos la realidad productiva. Tenemos contacto permanente con los productores y con el personal del INTA y tratamos de ser facilitadores entre las necesidades del sector y la institución”, explicó.

En ese sentido, indicó que actualmente se está trabajando en la elaboración de una nueva cartera programática que definirá las líneas de investigación y desarrollo para los próximos cinco años.

“Estamos realizando talleres para determinar qué tenemos que seguir haciendo, qué debemos dejar de hacer y qué nuevas líneas de trabajo hay que incorporar. También debemos definir con qué capital humano vamos a contar para llevar adelante esas tareas”, sostuvo.

Diálogo con el personal y los gremios

Respecto de la relación con los trabajadores y con la Asociación del Personal del INTA (APINTA), Barbera aseguró que existe una comunicación permanente y franca.

“Es lógico que esta situación genere incertidumbre. Tenemos un diálogo muy abierto con el gremio y con el personal. Muchos trabajadores se acercan a plantear sus inquietudes y también a aportar ideas sobre cómo apoyar a la institución”, señaló.

No obstante, reconoció que en algunos casos existen diferencias de interpretación sobre la información disponible y consideró que ciertas discusiones se encuentran atravesadas por posicionamientos políticos.

“Siempre tratamos de dejar la política de lado dentro del Consejo. Nuestro objetivo es acompañar al personal y brindar todas las respuestas que estén a nuestro alcance”, manifestó.

“No sabemos hasta dónde llegará el proceso de modernización”

Consultado sobre la posibilidad de que el organismo continúe reduciendo estructuras y personal, Barbera admitió que no existe información definitiva respecto del alcance final de las medidas.

“Sabemos cuál es la meta que el Gobierno nacional ha manifestado, pero no conocemos hasta dónde llegará el proceso de modernización. Esperamos que no haya nuevas instancias de desvinculación porque ahí sí nos veríamos muy afectados”, indicó.

A pesar de ello, consideró que la situación actual todavía puede ser manejada.

“Con los análisis que venimos haciendo, todavía es posible seguir brindando respuestas al sector productivo. En eso estamos trabajando diariamente junto al Consejo, las entidades, las facultades y el personal del INTA”, sostuvo.

Las actividades continúan

Finalmente, Barbera aseguró que las tareas técnicas, de investigación y de extensión continúan desarrollándose con relativa normalidad, pese a las limitaciones presupuestarias.

“Dentro del escaso presupuesto disponible, las actividades siguen funcionando. La nueva cartera programática será la que marque el rumbo y permita mantener una hoja de ruta ordenada para los próximos años”, concluyó.

La situación del INTA continúa generando preocupación en distintos sectores vinculados a la producción y al ámbito científico, mientras la institución atraviesa un proceso de reorganización que podría redefinir su funcionamiento en todo el país.