La tasa de natalidad en Argentina ha experimentado una caída significativa en la última década, con una disminución del 40% desde 2014, según datos del Observatorio del Desarrollo Humano y la Vulnerabilidad de la Universidad Austral.
La ginecóloga Belén Ortigueira, en diálogo con CABLEINFORMA, destacó que este fenómeno no es exclusivo de una región específica, sino que se observa en todo el territorio nacional. Ortigueira explicó que «la tasa de natalidad es el número de nacidos vivos por cada 1.000 habitantes», y que su descenso se debe a múltiples factores. Entre ellos, señaló que «en la actualidad, la mujer prioriza más el desarrollo personal que tener hijos», y que «esta disminución se ve desde 2014 y también se ve implementada la aplicación de políticas públicas y campañas de prevención».
El impacto de esta tendencia ya se refleja en la estructura de los hogares argentinos. Según el censo de 2022, el 57% de las viviendas no tienen menores de 18 años, frente al 44% registrado en 1991.
Además, la tasa de fecundidad ha alcanzado su mínimo histórico, situándose en 1,33 hijos por mujer en 2023, muy por debajo del umbral de reemplazo poblacional de 2,1.
Ortigueira también señaló que «existen muchas consultas en lo que es salud sexual y reproductiva», y que «hoy muchas mujeres eligen cuidarse y prefieren la educación y el trabajo antes que la maternidad». Además, indicó que «se va postergando la edad en la que una decide ser madre».
Este fenómeno plantea desafíos significativos para el futuro del país, tanto en términos demográficos como económicos. La disminución de la natalidad puede afectar el sistema educativo, la estructura del mercado laboral y la sostenibilidad de los sistemas de seguridad social.