Recientemente el bullying volvió a ponerse bajo la lupa en todo el mundo, luego de darse a conocer la masacre en Texas, donde 19 niños fueron asesinados a manos de un joven que padecía esta problemática. De acuerdo con los datos aportados por un estudio realizado entre enero de 2021 y marzo de 2022, la Argentina se encuentra entre los países con más casos de bullying y ciberbullying del mundo. En Bella Vista esta situación no queda ajena y es por ello que la coordinadora del Departamento de Niños, Niñas y Adolescentes, Malena Luxen Schimpf, habló en PRIMERA MAÑANA sobre el trabajo desde el área para fomentar la concientización. «Estaba el Área de Mujer y Familia y se ha dividido en Mujeres y Diversidad. Nuestra intendente estaba muy preocupada por la vulneración de derechos y es por eso que el equipo está trabajando en esto. El objetivo era ir escuela por escuela para hacer una tarea de concientización y prevención; nos encontramos mucho con la temática de Bullying y autoestima», comentó.
En el bullying, el acosador aprovecha un desequilibrio de poder que existe entre él y su víctima para conseguir un beneficio (material o no), mientras que el acosado se siente indefenso y puede desarrollar una serie de trastornos psicológicos que afectan directamente a su salud o incluso, en situaciones extremas, conductas autodestructivas. «Notamos la falta de comunicación de los chicos con los padres y la falta de interés. Hay muchísimos casos de bullying en Bella Vista. Los mismos docentes nos piden que aboquemos las charlas en esta temática; a veces dejan de lado el contenido para hablar sobre estos temas. Se vio mucho la autoflagelación, vimos muchas chicas que se cortan y eso nos llevó a intervenir en varios casos. Nuestro trabajo también tiene que ver con la restitución de derechos, entonces asistimos al acosado y al que acosa porque también está teniendo un problema», dijo.
Según palabras de la coordinadora, el origen de la violencia del acosador puede venir causado por problemas sociales o familiares, que pueden provocar que el niño desarrolle una actitud agresiva y que en la adolescencia sea violento. «Nosotros estamos tratando de llegar a ellos para que el acosador principal deje de hacer eso. Los chicos hablan, aunque cuesta entrar un poco. A veces nos vamos a hablar dos o tres veces con el mismo chico y de a poco va flexibilizando. Tuvimos casos específicos que van avanzando, tiene sus altibajos pero vamos acompañando. Visitamos las escuelas, acordamos con los directivos y ellos no tienen ningún problema en abrirnos las puertas; esto será a largo plazo de todos modos», indicó Luxen Schimpf.
La problemática viene siendo debatida y analizada desde hace algunos años, sin embargo al principio el enfoque estuvo orientado a la víctima; ahora es el acosador quien tiene un protagonismo especial en el que habita un problema a erradicar y de ese modo lograr una mejor convivencia escolar. La pandemia, fue otro factor clave en esta afección ya que el aislamiento produjo una retrotracción en la comunicación de los niños, niñas y jóvenes que indudablemente, no pudieron o aún no pueden expresar la incertidumbre que sienten frente a un futuro o quizá en un presente que consideran poco esperanzador. A pesar de ello, el trabajo por la concientización continúa su curso.