La salud mental es fue una de las más perjudicadas desde el inicio de la pandemia, aún esos efectos se evidencian a estas alturas del año, cuando la pandemia tuvo su curso por varios meses. El proceso de adaptación parece establecerse paulatinamente, en tanto, los adolescentes parecen ser los más afectados según la Psicóloga Analía Ramos Onano, quien habló en HACETE CARGO sobre las cuestiones de reflexión que se encargó de dejar la pandemia a nivel mundial. «Tenemos secuelas que ya se están viendo en cuanto a lo corporal, a los vínculos y otras más que vendrán porque la incertidumbre sigue. Se habla de una tercera ola, con la variante nueva; el desafío es preguntarnos cómo nos afectó y cómo nos sigue afectando. Se disparó muchísimo los grados de ansiedad, sobre todo en los más chicos que les cuesta manejar los horarios de descanso, de alimentación; todo lo que sea relacionado al cuerpo, es una sintomatología que se ve más potenciada en el consultorio», comentó sobre uno de los síntomas que más movilización produce dentro del consultorio.
Además, se refirió a cuestiones más profundas, como la depresión y la existencia excesiva de incertidumbre en la población juvenil. «También se ve una cuestión de vacío, en la comunidad tuvimos que lamentar casos de suicidios que seguramente están atravesados por la situación que nos toca vivir hace dos años; no puedo decir fehacientemente que es por eso pero que sea una ola de suicidios de jóvenes y adolescentes, habla de lo duro que ha sido durante este tiempo estar lejos de sus amigos o allegados», explicó.
Así también, opinó sobre la empatía durante estos dos años y precisó que no a todos atravesó de la misma manera, ejemplificando los movimientos antivacunas surgidos en Europa. «En cuanto al afectando, me parece que es un poco contradictorio porque por un lado todos tenemos ganas de salir y sin embargo uno enciende la televisión y vemos una situación complicada, no igual al 2020. El que ya era empático antes de la pandemia, lo será siempre. La empatía es eso, ponerse en los zapatos del otro. Creo que a muchas personas, la pandemia las movió y las hizo pensar muchas cosas. No a todos atravesó de la misma manera, de por sí el pueblo Latinoamericano es muy hermanado y tomamos la situación desde otro lugar. Siempre remarco el comportamiento de los adultos frente a los más jovencitos porque somos quienes damos el ejemplo», indicó la profesional.
Por otro lado, manifestó su preocupación por los más jóvenes al agregar que los adultos tienen más herramientas para ir sondeando las situaciones. «Me asusta un poco lo que escucho en los más jovencitos, tengo que decir la verdad: los adolescentes me preocupan bastante. Ellos si están un poco desesperanzados y cansados de la situación, quizás los adultos tenemos más herramientas. Nosotros tenemos una crisis del 2001, muchos años de gobiernos de facto y estamos acostumbrados a los cachetazos históricos y los chicos no. Lo más preocupante viene por ese lado», resaltó.
En este sentido, vale destacar que en una investigación realizada por UNICEF sobre el efecto en la salud mental de Niños, Niñas, Adolescentes COVID-19 en la Argentina concluye que las y los adolescentes se vieron mayormente afectados emocionalmente, especialmente ligado a la pérdida de proyectos, la disminución de sus posibilidades de participación y la construcción de vínculos sociales.