La familia de Gabriela Alegre atraviesa una dura lucha desde hace un año, cuando la mujer sufrió un Accidente Cerebrovascular (ACV) que cambió por completo su vida y la de sus seres queridos. Hoy, tras un proceso complejo de internaciones y rehabilitación, logró un avance fundamental: sostenerse y dar sus primeros pasos. Julio, su padrastro, dialogó con ÑANDE CABLE y relató el largo camino recorrido desde aquel momento crítico.
Un año de tratamiento y avances
Tras el ACV, Gabriela fue trasladada de urgencia y permaneció un mes en coma en Corrientes capital. Luego regresó a Bella Vista, donde continuó internada alrededor de un mes y medio más, primero en terapia intensiva y luego en sala común. Durante ese tiempo debió ser sometida a una traqueotomía, atravesando distintas etapas médicas hasta lograr estabilizarse.
“Hoy se puede decir que está bien, pero necesita continuar con la rehabilitación”, explicó Julio.
Actualmente asiste al hospital para realizar kinesiología y ejercicios de recuperación, trasladada en ambulancia municipal cuando el servicio está disponible. Sin embargo, los profesionales recomendaron también un gimnasio especializado, algo que la familia no puede costear.
La necesidad urgente: un espacio adecuado
El principal pedido hoy es la construcción de una habitación con baño adaptado, donde Gabriela pueda instalar los equipos necesarios para continuar su rehabilitación en el hogar.
“Necesitamos un espacio físico. Tenemos el terreno detrás de la casa, pero faltan los materiales: ladrillos, hierro, cemento, chapas, todo lo que implica levantar una pieza”, detalló Julio.
La habitación deberá contar con elementos específicos como extensores de brazo, pesas y otros dispositivos para fortalecer sus extremidades. Además, la familia busca conseguir asistencia de un profesional en fonoaudiología, ya que Gabriela aún presenta dificultades para hablar y necesita tratamiento especializado para recuperar su capacidad de expresión.
Una familia que necesita apoyo
El grupo familiar está compuesto por Julio, padrastro de Gabriela, junto a sus hijas, una de las cuales presenta discapacidad. Las niñas asisten a la Escuela N°16 y a la Escuela N°22 de la ciudad.
Gabriela trabajaba antes del ACV, pero actualmente no puede desempeñar ninguna actividad laboral. “Nos cuesta mucho seguir adelante. Tenemos que remarla bastante”, expresó Julio.
Cómo colaborar
Quienes deseen ayudar pueden acercar materiales de construcción directamente al domicilio ubicado en: Barrio San José (48 Viviendas) – Manzana D, Casa 12 por calle Julio A. Roca al 2500 (después de la desviación de Avenida Ángel Mórtola) en Bella Vista.
También pueden realizar aportes económicos a través del alias: Alegre2210