El Colegio Nuestra Señora de Itatí avanza con la realización de un imponente mural de 20 metros de extensión que reflejará la historia de San Francisco de Asís, la llegada de las hermanas franciscanas a Bella Vista y los valores que hoy promueve la institución. La obra fue encomendada a los artistas José Karlen y Gustavo Oviedo, quienes trabajan junto a colaboradores utilizando la técnica del esgrafiado, un método artesanal que genera imágenes en relieve mediante sucesivas capas de revoque de distintos colores.
Karlen explicó que el proyecto nació a partir de una invitación de los directivos del establecimiento, quienes desde hacía tiempo deseaban concretar una obra de estas características. «Nos encontramos con un muralazo de 20 metros, en un lugar muy lindo para que quienes ingresen a la escuela se encuentren con la historia de San Francisco, la llegada de las hermanas y todo lo que representa esta institución», señaló.
La obra se desarrolla en un año especialmente significativo para la comunidad educativa, que celebra los 800 años del movimiento franciscano. Por ese motivo, el mural fue pensado como un recorrido histórico dividido en tres grandes paneles.
El primero estará dedicado a la vida y conversión de San Francisco de Asís, mostrando el origen del carisma franciscano y su expansión por el mundo. El segundo representará la llegada de las hermanas franciscanas a Bella Vista, recordando el viaje en barco, el traslado en tren hasta San Roque y el último tramo en carros hasta el antiguo edificio del colegio, destacando el histórico portón de ingreso como símbolo de apertura a la fe.
Finalmente, el tercer panel conectará el legado franciscano con la actualidad mediante imágenes vinculadas al cuidado del ambiente, la ecología y la fauna local, buscando que los estudiantes también puedan identificarse con los valores que transmite la obra. «Queremos que el mural conecte lo histórico, pero también con los chicos de hoy», explicó el artista.
Una técnica artesanal que exige precisión y trabajo en equipo
Karlen detalló que el mural se realiza mediante la técnica del esgrafiado, que consiste en aplicar cuatro capas de revoque de distintos colores: negro, rojo, amarillo y blanco. Una vez colocada la última capa, los artistas trabajan mientras el material aún conserva humedad, dibujando y retirando cuidadosamente partes del revoque con espátulas hasta descubrir los colores inferiores y formar las imágenes.
El proceso requiere una gran coordinación entre albañiles y artistas, ya que el tallado debe realizarse antes de que el material se seque por completo.
«Trabajamos sobre el mural fresco. Cuando los compañeros terminan la última capa comenzamos inmediatamente con el dibujo y luego vamos calando el muro hasta llegar a los colores que necesita cada parte del diseño», explicó.
Una obra pensada también como herramienta educativa
Además de su valor artístico, el mural fue concebido como un recurso pedagógico. Los tres paneles permitirán que docentes y alumnos realicen un recorrido cronológico por la historia franciscana y por los orígenes del colegio.
«Estaría bueno que después los chicos puedan recorrer el mural mientras les van contando la historia de San Francisco, la llegada de las hermanas y todo lo que representa hoy la institución», sostuvo Karlen.
El artista destacó además que, por sus dimensiones y su contenido, considera que esta será una de las obras más importantes que han realizado. «Si todo sale bien, creo que va a ser uno de los murales más lindos que hicimos, tanto por el personaje de San Francisco como por toda la historia que representa», afirmó.
Si las condiciones climáticas acompañan, el primer panel quedará terminado durante el fin de semana y la obra completa podría finalizar en aproximadamente una semana, convirtiéndose en un nuevo patrimonio artístico y educativo para la comunidad del Colegio Nuestra Señora de Itatí.
