La Escuela Normal comenzó el ciclo lectivo 2026 con un Último Primer Día (UPD) organizado y acompañado por las familias, y con la confirmación de que el establecimiento contará con el mobiliario necesario tras la llegada de nuevas sillas y mesas.
El vicerrector Ritto Acosta explicó en ÑANDE CABLE que la modalidad actual del UPD es el resultado de un proceso iniciado en 2017, cuando junto a la profesora Teresa Fernández asumieron la conducción de la institución en un contexto complejo.
“Ese primer día hubo incidentes que nos dejaron al borde del precipicio. A partir de ahí acordamos con los padres una estrategia para revertir ese tipo de comportamiento”, recordó.
Desde entonces, el enfoque cambió radicalmente. Lo que antes estaba marcado por excesos y situaciones problemáticas vinculadas a festejos previos, hoy se transformó en una jornada organizada, amena y familiar. “Hoy es una actividad totalmente diferente, feliz, con los padres acompañando. Es un resultado súper satisfactorio”, destacó.
Un inicio formal y luego clases normales
La jornada comenzó a las 7:30 con el protocolo de inicio del ciclo lectivo: izamiento de bandera y palabras alusivas. Posteriormente se compartió un desayuno con la promoción, en el que padres, estudiantes, preceptores y docentes pudieron expresar mensajes y sentimientos en este último primer día como alumnos del nivel secundario.
Finalizada esa instancia, los estudiantes continuaron con clases normalmente, marcando así el inicio formal del período lectivo 2026.
La situación del mobiliario
En paralelo, durante los días previos se viralizó un mensaje que advertía sobre la falta de sillas en la institución. Acosta confirmó que el faltante fue real y que cada fin de año la escuela debe reiterar pedidos de reposición debido al desgaste del mobiliario.
“Lamentablemente es un problema permanente. No sabemos si es la calidad o también algunos malos comportamientos que hacen que se rompan y salgan de uso”, explicó.
La rectora gestionó ante las autoridades educativas y, según confirmó el vicerrector, ya arribó una primera tanda de sillas y mesas, mientras que el resto fue comprometido para completar la demanda.
“Se garantiza que todos los chicos van a tener una silla al comienzo de clases”, aseguró.
Un llamado a cuidar lo público
Acosta remarcó que la reposición no implica que el problema esté definitivamente resuelto, sino que requiere compromiso de toda la comunidad educativa.
“Es importante que las familias hablen con sus hijos para que cuiden el mobiliario. El que sufre es el propio alumno si tiene que traer una sillita de su casa. Eso es lamentable”, sostuvo.
También destacó que padres, docentes y algunos estudiantes se sumaron a tareas de reparación y acondicionamiento, en una movida que —según señaló— movilizó a toda la comunidad educativa.