El dirigente del Polo Obrero, Eduardo Belliboni, habló en DEBATE INTERIOR tras el bono de 45.000 anunciado por el Gobierno para frenar la indigencia. «En la semana habrá colas en ANSES para preguntar por qué no reciben el beneficio. No tiene el sentido de los principios que elabora el Ministerio de Economía porque se habla de la indigencia pero la persona que cobra un plan social también lo está. No es un beneficio que llegue a todos los sectores de Argentina. Es muy restrictivo y va a generar debate en la semana. Hay una especulación por delante, al gobierno no le está preocupando mucho la indigencia», dijo.
«La madre de todos los problemas que hay es el ajuste que están llevando adelante y se va a profundizar en los próximos días. UNICEF ha hecho una queja muy fuerte porque la reducción de los presupuestos a la niñez y a las personas vulnerables es complicado. Tenemos a más de la población argentina cobrando por debajo de la línea de la indigencia. Hay problemas muy graves que el gobierno no los está tomando en cuenta y esto es menos que una aspirina para una enfermedad terminal», sostuvo en referencia a las estrategias del Ministerio de Economía.
En este sentido, admitió que la situación en Argentina no tiene un halo de esperanza para 2023. «El clima social se agrava. Hay una situación que cada vez se acrecienta en l incertidumbre, sobre todo en aquellos jóvenes que quieren formar una familia y tener una vivienda. Estamos con una población que cada vez tiene menos posibilidad de llegar a fin de mes. Es algo muy grave y llegando a fin de año se va a acrecentar. A todos nos está yendo peor, menos a los que hacen especulación financiera. Nos está costando más poner la comida arriba de la mesa. Ver los diarios y querer descartar un estallido social en Argentina es no ver la realidad, hay que tener en cuenta que vivimos en América Latina», indicó.
«Hay un abismo social que es el caldo de cultivo para la rebelión popular. La respuesta para los trabajadores es discutir nuestras reivindicaciones y para ellos la alternativa es cómo luchas por los salarios y las jubilaciones pero la CGT eso no lo hace. Están preocupados por las candidaturas. El país va hacia una bancarrota y hacia un hundimiento irreversible. El día de la soberanía no se debería festejar porque la hemos perdido ya que está entregada al reclamo financiero. La próxima semana tendremos reuniones con los Ministerios para que lleguen la comida a los barrios y las herramientas a los microemprendedores. Esto solo es parches, no hay plan de desarrollo. Este es el gran problema que hay. Estamos preocupados por la situación social y por la perspectiva de vida que hay de millones de personas que no la encuentran», resaltó.
Al ser consultado sobre su visión frente al gobierno actual, lo analizó como un «gobierno de huida» y caratuló a la gestión de Juan Zabaleta como un «fracaso». «Zabaleta se fue en medio de un fracaso, no ha podido soportar las internas que hay dentro del Ministerio. Él no cumplió con su palabra y se lo hemos dicho hace 15 días cuando estaba. La salida tiene que ser otro gobierno, hay que discutir en serio los recursos nacionales a dónde van. Este gobierno es imposible que pueda modificar la situación. Estamos planteando la necesidad de una alternativa política diferente. Ahora están con cambios de Ministerio que prácticamente es un gobierno de huida. Es el abandono de un barco que se hunde, claramente es un fracaso y los que se van es porque quieren salvar la ropa de un barco que se hunde y que aún nos queda recorrer un océano todavía en 2023», comentó.
Finalmente, respondió sobre el sostén del país en tiempo de crisis, cuestionando a la especulación financiera y su diferencia en cuanto al ingreso en el salario de los trabajadores. Así también, responsabilizó al gobierno por las ollas populares en los barrios y su escasa asistencia. «Yo creo que el país se sostiene gracias a la clase obrera. No hemos alcanzado el nivel de desarrollo para que las máquinas reemplacen al hombre. Hay una diferencia enorme respecto a los ingresos de los trabajadores y la especulación financiera», cerró Belliboni.