A 37 años de la tragedia, músicos y referentes mantienen vivo el legado de los grandes chamameceros

A 37 años de la tragedia que marcó para siempre a la música correntina, CABLEINFORMA dialogó con los músicos Andrés Ruizdíaz y Micelli, quienes participaron de la jornada de homenaje a los grandes chamameceros. Ambos destacaron la necesidad de mantener viva la memoria y el legado artístico de quienes dejaron una huella profunda en el género, aunque también plantearon que estos reconocimientos deberían sostenerse durante todo el año y tener mayor presencia en los principales escenarios del chamamé.

Andrés Ruizdíaz recordó aquellos acontecimientos desde una perspectiva personal y relató la particular experiencia de haber compartido uno de los últimos momentos con los músicos que luego serían víctimas de la tragedia.

“Yo siempre digo que he sido, sin jactarme de nada, una de las dos o tres personas que lo escuchó y lo vio tocar por última vez”, expresó.

Ruizdíaz reconoció que ese recuerdo permanece presente hasta la actualidad y que, incluso después de 37 años, continúa apareciendo en su memoria.

“A mí eso siempre, siempre que me acuesto, un día antes como anoche, por ejemplo, me levanto ahí, siempre me estoy acordando de eso. Los veo a ellos en movimiento con sus instrumentos”, relató.

El músico explicó que ese recuerdo combina sentimientos diferentes: por un lado, la satisfacción de haber compartido aquel último momento artístico y, por otro, el compromiso que considera que quedó para quienes estuvieron cerca de aquel episodio y que posteriormente fueron testigos de la trascendencia de sus protagonistas.

“Hay una mezcla de satisfacción por haber sido el último en escucharlo, pero hablar de otras cosas como sus creaciones, su legado, me parece que es un compromiso que nos ha quedado a todos, sobre todo a nosotros que estuvimos cerca de lo que fue ese hecho”, sostuvo.

 

Llevar su historia a las nuevas generaciones

Ruizdíaz destacó especialmente el trabajo que se viene realizando desde distintas áreas vinculadas a la educación y la cultura para acercar la historia de estos músicos a los estudiantes.

En ese sentido, mencionó el trabajo conjunto que viene desarrollando con Fiorella, desde la Dirección de Educación, y con Gabriel, desde Cultura, para llevar estas historias a las escuelas.

“Salir a mostrar y a contar lo que significaron todos esos personajes en los colegios me parece tremendo”, afirmó.

Para el músico, transmitir ese legado entre los jóvenes representa una manera concreta de devolver parte de todo lo que los artistas dejaron a la cultura correntina.

“Eso se lo debíamos a ellos y aún me parece poco a veces cuando hablamos de la grandeza de ellos”, remarcó.

Ruizdíaz sostuvo que recordar a estos referentes no debería limitarse a una fecha conmemorativa, sino que debe implicar también enseñar a las nuevas generaciones qué significaron sus obras para la evolución del chamamé.

 

Un homenaje que debería sostenerse durante todo el año

En la misma línea, el músico Micelli planteó que la memoria de estos artistas debería mantenerse activa de manera permanente y no concentrarse solamente en una jornada puntual.

“Yo creo que esto debería trabajarse todo el año”, manifestó.

Consideró que realizar un homenaje en una fecha determinada es importante, pero que sería todavía más significativo generar actividades y espacios de reconocimiento durante todo el año.

“Por ahí un día puntual está bueno, pero mejor es, para mí, que de ellos dejaron su vida por la música, dieron todo por la música, por el chamamé”, expresó.

Micelli sostuvo que el legado de estos artistas debería permanecer presente en la comunidad, particularmente entre los jóvenes y dentro de las distintas generaciones que continúan escuchando e interpretando chamamé.

“Soy de pensar que esto tiene que ser anualmente, que siempre esté vigente en la gente, en los chicos, en toda la comunidad”, señaló.

 

“Marcaron un antes y un después”

Ruizdíaz, por su parte, profundizó sobre el aporte artístico de aquellos creadores y aseguró que su influencia significó un verdadero punto de inflexión dentro de la música correntina.

“No te olvides que ellos marcaron un antes y un después dentro del género chamamecero, con su poesía, con sus cambios de armonía, con todo lo que significa la nueva canción correntina”, afirmó.

En ese sentido, destacó particularmente la obra de Julián Zini y Tito Gómez, a quienes ubicó en un nivel de trascendencia que excede las fronteras de Corrientes.

Para Ruizdíaz, sus composiciones deben ser consideradas parte de un repertorio de alcance universal y merecen un lugar destacado dentro de la historia de la música.

“Una obra de Julián Zini con Tito Gómez, por ejemplo, es una obra universal. Está a la altura de cualquier canción que merece la historia dentro de un cancionero universal”, sostuvo.

Desde esa perspectiva, consideró que cualquier homenaje que se realice siempre resultará insuficiente frente a la dimensión de la obra que dejaron.

“Calculá esto, siempre es poco. Siempre es poco”, afirmó.

 

El pedido de una noche completa en la Fiesta Nacional del Chamamé

Uno de los planteos más contundentes de Ruizdíaz estuvo dirigido a la Fiesta Nacional del Chamamé, a la que consideró el escenario ideal para realizar un reconocimiento de gran magnitud.

En su opinión, la celebración debería dedicar una jornada completa a quienes realizaron aportes fundamentales al género.

“A mí personalmente me parece que la Fiesta Nacional del Chamamé le debe una noche completa a esta gente”, sostuvo.

Ruizdíaz consideró que no alcanzaría con realizar un homenaje breve dentro de alguna de las jornadas del festival, sino que debería existir una noche específicamente destinada a poner en valor sus composiciones y su legado.

“Me parece que en algún día alguien con un buen tino tiene que reaccionar y poner una noche por el año”, manifestó.

Al referirse a una edición anterior de la Fiesta Nacional del Chamamé, expresó además una crítica respecto de una jornada que, desde su perspectiva, no estuvo a la altura de lo que representa el género.

Sin embargo, volvió a poner el acento en la necesidad de que los grandes referentes cuenten con un espacio central dentro del festival.

“Me parece que esta gente necesita una noche completa de la Fiesta Nacional del Chamamé y así todo van a quedar cortos para todo lo que significa”, afirmó.

 

Una presencia permanente dentro del cancionero chamamecero

Ruizdíaz también utilizó la propia programación habitual de la Fiesta Nacional del Chamamé para dimensionar hasta qué punto las obras de estos artistas continúan formando parte del repertorio del género.

“Si alguien creo que la mayoría ha ido a la Fiesta Nacional del Chamamé, vos te vas de las diez noches y las diez noches escuchás por noche 15, 16, 17, 18 canciones de esta gente”, señaló.

A partir de ese dato, sostuvo que la presencia de esas composiciones dentro del repertorio chamamecero demuestra la magnitud de su aporte.

“Calculá lo que significa para el cancionero”, expresó.

Por esa razón, consideró que el homenaje debería aprovechar justamente el alcance de la Fiesta Nacional del Chamamé como principal plataforma de difusión del género.

“Ahí es donde tienen la forma realmente de universalizar el contexto de homenajear o recordar”, manifestó.

Para Ruizdíaz, la Fiesta Nacional representa la mayor vidriera del chamamé y, por su alcance, constituye el espacio más adecuado para garantizar que las nuevas generaciones conozcan y valoren a quienes construyeron buena parte de la identidad musical correntina.

“Es la televisión más grande que tenemos, es la ramificación visual más grande que tiene el género, que es la Fiesta Nacional del Chamamé”, explicó.

Por eso insistió en su pedido: “Me parece que ahí sí se le está debiendo, no un fragmento de una hora ni media hora, sino toda una noche completa”.

A 37 años de aquel episodio que quedó marcado en la historia de la música correntina, los testimonios de los músicos vuelven a poner en primer plano no solamente la memoria de los artistas, sino también el debate sobre cómo preservar y transmitir su legado. La propuesta de los referentes apunta a que el homenaje trascienda una fecha y se convierta en una presencia permanente en las escuelas, en la comunidad y, especialmente, en los grandes escenarios donde el chamamé continúa mostrando su identidad.