La doctora Stella Cuevas, Médica Otorrinolaringóloga, visitó este lunes PRIMERA MAÑANA donde se refirió a la llegada de la estación floral con sintomatologías en creces debido al cambio climático. «La primavera tiene una cara y una contracara. La cara es la felicidad, las hormonas de bienestar, nos vestimos con poca ropa, empiezan los olores y las flores. Para los alérgicos, comienza un problema que sería la contracara. Uno para ser alérgico, necesita de una condición genética: un padre o madre del que uno herede los genes y así se convierte en alérgico. Además de eso, influye el cambio climático. Éste, hace que la tierra se convierta en un efecto invernadero donde los cambios tan bruscos hacen que se modifique el ecosistema natural. Eso hará que las temperaturas extremas modifiquen la fotosíntesis y aumente la floración, la polinización; entonces, esos pólenes hacen mal a las personas alérgicas», comentó.
La rinitis alérgica es un diagnóstico asociado con un conjunto de síntomas que afectan la nariz. Estos síntomas se presentan cuando se inhala algo a lo que es alérgico, como polvo, caspa o polen. Los síntomas también pueden ocurrir cuando se consume alimentos a los que es alérgico. Un alérgeno es algo que desencadena una alergia. Cuando una persona con rinitis alérgica inhala un alérgeno, como polen, moho, caspa de animales o polvo, el cuerpo libera químicos que ocasionan síntomas de alergia. «Esto tiene que ver con la condición genética y con el medio ambiente. Está la evidencia de pacientes que llegan al consultorio y expresan que no son alérgicos pero tienen síntomas. En los últimos años creció el número de pacientes alérgicos y la OMS dice que para 2050 la mitad de la población será alérgica. En este momento, la vedette de las alergias es la rinitis alérgica donde el paciente muchas veces trata de automedicarse y eso hay que evitar. Esto produce mala calidad de vida, los estornudos son frecuentes, chorrea la nariz, aparece picor. Dentro de esta picazón, uno se frota el ojo y se produce un edema», explicó.
La profesional dio a conocer que el síntoma que complica la calidad de vida de los pacientes es la obstrucción nasal porque hasta podría ocasionar bajo rendimiento cognitivo. «El síntoma más complicado es la obstrucción nasal y eso produce mala calidad de vida: uno no descansa bien. Como las defensas bajan, uno está propenso a sufrir infecciones. Tenemos muchos problemas y debemos valorar la salud, por eso hay que tener buena calidad de vida. Uno necesita estar bien, quiere estar sano. Al dormir con la boca abierta, aparece el ronquido, la garganta se seca y la voz va a ser lijosa al otro día. La polinización aparece antes y se prolonga en el tiempo y el organismo no está acostumbrado a estos cambios bruscos de temperatura. El paciente no tiene que estar descalzo, debe secarse el pelo y hacer siempre una higiene dentro de la casa», dijo.