El secretario de Relaciones Internacionales de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), Alfredo González, analizó la situación económica del país y aseguró que una parte de los hogares está recurriendo al crédito para afrontar gastos básicos. También cuestionó el impacto de la informalidad, la presión tributaria y la falta de políticas específicas para las pequeñas y medianas empresas.
La Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) expresó su preocupación por la contracción del consumo y el escenario que atraviesan tanto las familias como las pequeñas y medianas empresas. Alfredo González, secretario de Relaciones Internacionales de la entidad, sostuvo que el endeudamiento de los hogares no puede explicarse únicamente por la compra de bienes durables y remarcó que, en los últimos meses, aumentó el uso de tarjetas de crédito para adquirir alimentos y bebidas.
En diálogo con PUNTO DE VISTA, González señaló que la caída del consumo viene registrándose desde hace varios años, aunque se profundizó durante los últimos dos. Según explicó, esta situación está vinculada con la disminución del poder adquisitivo y también con el avance de la informalidad comercial, un fenómeno que afecta particularmente a las microempresas.
Endeudamiento para llegar a fin de mes
Uno de los aspectos que más preocupa a la entidad empresaria es el destino que las familias están dando al crédito. González destacó que el uso de tarjetas para realizar compras en supermercados se incrementó considerablemente y consideró que se trata de una señal preocupante para la economía familiar. “Lo más complicado que nosotros vemos en los últimos meses principalmente es que están utilizando la tarjeta de crédito para comprar alimentos y bebidas”, señaló el dirigente de CAME.
En este sentido, diferenció el endeudamiento destinado a la adquisición de bienes durables de aquel utilizado para cubrir necesidades cotidianas. Para González, recurrir al crédito para comprar alimentos evidencia las dificultades que atraviesan numerosos hogares para sostener su nivel de consumo.
La discusión por los televisores y el Mundial
El dirigente también se refirió a las declaraciones del Gobierno nacional respecto del endeudamiento de los argentinos y la posibilidad de que una parte de las familias haya recurrido al crédito para comprar televisores de cara al Mundial.
González evitó plantear la cuestión como una confrontación política y remarcó que CAME basa sus análisis en los datos que releva periódicamente. “Nosotros hablamos a través de los datos, a través de los números”, sostuvo, al recordar que la entidad realiza este tipo de relevamientos desde hace más de 16 años.
En relación con la comparación de las ventas de televisores con anteriores mundiales, afirmó que los registros muestran una disminución de entre el 25% y el 26% respecto del Mundial de 2022. Para el secretario de Relaciones Internacionales de CAME, los números permiten poner en contexto la discusión sobre las causas del endeudamiento de los consumidores.
Pymes, presión tributaria y dificultades para financiarse
El escenario también impacta sobre las empresas. González describió una situación compleja para las pymes, no solamente por las deudas vinculadas con créditos, sino también por las obligaciones tributarias.
En particular, cuestionó la presión ejercida por la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA) sobre empresas que atraviesan un contexto de ventas reducidas. Según explicó, existen casos de cuentas bloqueadas y dificultades para acceder a mecanismos de financiamiento.
El dirigente sostuvo que las pymes utilizan el financiamiento fundamentalmente para sostener su funcionamiento cotidiano y continuar operando dentro de la formalidad, por lo que las restricciones financieras terminan agravando sus dificultades.
La informalidad, otro de los grandes problemas
González puso especial énfasis en el crecimiento de la informalidad comercial. Según indicó, más del 50% de la microeconomía argentina se encuentra inserta en ese circuito, situación que genera una competencia desigual para quienes desarrollan sus actividades dentro de la formalidad.
En la región NEA, además, mencionó el impacto del contrabando y de la posibilidad de ingresar mercadería desde el exterior, señalando que parte de esos productos terminan incorporándose al comercio ilegal y afectan a los pequeños comerciantes locales.
A esto se suma, según su análisis, una carga tributaria que dificulta la capacidad de adaptación de las empresas. “Necesitamos tener un ordenamiento tributario para poder escalar también y poder adaptarnos a los nuevos tiempos y para poder competir”, planteó.
Industria y comercio, entre los sectores más afectados
Al referirse a los sectores que atraviesan mayores dificultades, González ubicó a la industria entre los más golpeados, particularmente por el ingreso de mercadería importada y las dificultades para competir en determinadas condiciones.
También señaló que el comercio y los servicios sufren el impacto de la reducción del consumo interno. En el caso del NEA, consideró que el crecimiento de sectores como el campo no necesariamente se traduce en una recuperación equivalente del mercado laboral y del comercio regional.
Para González, las provincias que cuentan con actividades vinculadas con la minería, la energía y los combustibles presentan una situación diferente, mientras que buena parte del resto del país enfrenta dificultades similares.
Reclamo por políticas específicas para las pequeñas y medianas empresas
Desde CAME plantean la necesidad de implementar políticas activas destinadas al sector productivo. González aclaró que la entidad empresaria no busca calificar políticamente al Gobierno nacional, sino transmitir las dificultades que surgen de los datos y de la realidad cotidiana de las empresas.
Uno de los principales reclamos está relacionado con la ausencia de un Ministerio de Producción. Según explicó, actualmente los empresarios tienen como interlocutores a funcionarios de menor rango, a quienes considera sin suficiente capacidad de decisión para implementar cambios estructurales para las pymes.
De cara a los próximos meses, González sostuvo que el panorama seguirá siendo complejo mientras no se produzca una recuperación del consumo interno. A su entender, las pymes poseen una importante capacidad de adaptación, pero esa resiliencia encuentra un límite en la estructura tributaria y en las condiciones actuales de funcionamiento.