El Concejo Deliberante de Mburucuyá retomó su funcionamiento normal luego de atravesar casi nueve meses sin sesiones ordinarias con la totalidad de sus integrantes. La situación estuvo vinculada principalmente a la renuncia del exintendente Pablo Guastavino, quien había sido electo como concejal pero no llegó a asumir formalmente el cargo, y a las diferencias entre el oficialismo y la oposición respecto de la forma en que debía resolverse su reemplazo.
El viceintendente y presidente nato del Concejo Deliberante, Sebastián Guastavino Calathaki, explicó que la primera y última sesión que se había realizado con anterioridad había sido la de asunción de autoridades, el 10 de diciembre. Desde entonces, el cuerpo no pudo desarrollar su actividad con normalidad hasta la semana pasada.
Según relató, el conflicto comenzó porque la oposición consideraba que la renuncia de Pablo Guastavino debía tratarse mediante una sesión especial. Sin embargo, desde la presidencia del Concejo sostenían que el tema debía respetar el orden establecido en el reglamento interno.
“Nosotros recibimos recién el 4 de marzo la nota pidiendo la renuncia y que se le tome juramento por corrimiento de lista al concejal Escalante”, explicó. Aclaró además que Guastavino nunca había jurado como concejal, ya que debía hacerlo el 10 de diciembre, pero por razones personales no pudo asumir.
Durante ese período, el Concejo tampoco contaba con algunos de los elementos institucionales necesarios para funcionar plenamente. No se había conformado la mesa directiva, no había secretario y tampoco estaban constituidas las comisiones. A esto se sumó que, durante las primeras semanas de gestión, Mburucuyá fue afectada por fuertes lluvias y tormentas, lo que llevó al Ejecutivo a solicitar el tratamiento de distintas medidas vinculadas a la emergencia climática.
Se normalizó el funcionamiento del cuerpo
La situación comenzó a destrabarse la semana pasada, cuando los concejales de la oposición finalmente asistieron al recinto. Guastavino Calathaki valoró especialmente esa decisión y destacó la posibilidad de retomar el debate institucional.
En esa sesión ordinaria se trató la renuncia de Pablo Guastavino, que fue aceptada por unanimidad, y posteriormente se aprobaron los pliegos correspondientes al concejal que seguía en la lista, Escalante, quien finalmente prestó juramento.
“Fue una sesión que se llevó a cabo con total normalidad, sin ningún inconveniente”, señaló.
Actualmente, las comisiones ya están conformadas y también quedó constituida la mesa directiva. El reglamento establece que las sesiones ordinarias deben realizarse los lunes a las 9, mientras que las comisiones trabajan de martes a jueves en el mismo horario.
La discusión por las dietas
Uno de los puntos que generó mayor controversia durante el período sin sesiones fue la situación de las dietas de los concejales.
El viceintendente explicó que la Carta Orgánica de Mburucuyá establece que los ediles perciben su dieta en proporción a la cantidad de asistencias a las sesiones y a las comisiones correspondientes.
En ese sentido, sostuvo que los concejales del oficialismo continuaron asistiendo a las convocatorias realizadas y que existen actas y planillas que acreditan su presencia. En cambio, afirmó que los concejales opositores no percibieron sus dietas durante el período en el que no concurrieron.
La oposición, por su parte, realizó una presentación judicial para reclamar el pago de esos meses. “Yo esperaré la decisión de la Justicia”, manifestó Guastavino Calathaki, quien consideró que no podía disponer el pago de períodos en los que, según su postura, no se prestó servicio.
A partir de la reincorporación de los concejales a las sesiones, comenzó nuevamente a computarse su asistencia para el pago de las dietas.
“El juego de la política” y la búsqueda de consensos
Más allá del conflicto institucional, Guastavino Calathaki buscó diferenciar las diferencias políticas de las relaciones personales entre los dirigentes.
“Somos todos amigos, conocidos, compañeros”, afirmó, y contó que incluso uno de los concejales con quien mantiene mayores diferencias políticas es, fuera de ese ámbito, uno de sus mejores amigos y compañero desde la escuela primaria y secundaria.
Para el viceintendente, las diferencias forman parte del funcionamiento democrático y no deberían impedir el diálogo.
“Estamos en democracia, uno puede expresar su opinión, dejar plasmado en un voto; saldrán algunas, otras no saldrán y justamente de eso se trata: de debatir, hablar y deliberar”, sostuvo.
En esa línea, manifestó su expectativa de que oficialismo y oposición puedan trabajar con respeto y madurez, incluso cuando existan posiciones diferentes.
Una nueva tarifaria, entre los temas pendientes
Con el Concejo nuevamente en funcionamiento, uno de los asuntos que deberá retomarse es el tratamiento de la ordenanza tarifaria municipal.
Guastavino Calathaki explicó que la tarifaria actualmente vigente fue aprobada durante la gestión anterior y que contempla valores que, según su consideración, resultaron elevados para los contribuyentes.
La falta de aprobación de una nueva normativa había impedido avanzar con una actualización que permita reorganizar los ingresos municipales. El objetivo ahora es generar un esquema que facilite el cumplimiento de los vecinos y, al mismo tiempo, fortalezca los recursos genuinos del municipio.
Entre los tributos locales mencionó el impuesto inmobiliario y las habilitaciones comerciales, mientras que aclaró que el impuesto automotor responde a otra jurisdicción.
Obras y relación con la Provincia
El viceintendente también se refirió a la situación económica y administrativa del municipio y aseguró que se está trabajando en un proceso de reorganización de los recursos.
Mencionó obras y mejoras realizadas con recursos municipales, entre ellas trabajos de iluminación, recuperación de espacios públicos y mantenimiento de calles.
También destacó la relación con el Gobierno provincial y enumeró algunos proyectos que se encuentran en agenda, como obras de cordón cuneta, la finalización del polideportivo municipal y la construcción de una pileta semiolímpica.
Uno de los principales anhelos de la gestión, según expresó, es lograr el asfaltado de la ruta que conecta Mburucuyá con Santa Rosa, una obra que consideró estratégica para toda la región.
Prevención ante el fenómeno de El Niño
Otro de los temas abordados fue la preparación de Mburucuyá ante la posibilidad de lluvias intensas asociadas al fenómeno de El Niño.
Guastavino Calathaki remarcó que el fenómeno no debe entenderse simplemente como una tormenta puntual, sino como un evento climático de alcance global que puede generar períodos de lluvias intensas y acumulación de agua.
En ese contexto, el municipio viene trabajando con organismos provinciales y nacionales y participando de reuniones con intendentes de la región para avanzar en medidas preventivas.
Además, destacó el acompañamiento del INTA para capacitar a productores y presentar herramientas tecnológicas que podrían resultar útiles durante episodios de precipitaciones intensas. A nivel local también se realizan tareas de limpieza de desagües para favorecer el escurrimiento del agua.
“Pensar en el futuro del pueblo”
Finalmente, el viceintendente destacó que, pese a las diferencias políticas y a los meses de conflicto institucional, la prioridad debe estar puesta en el funcionamiento del municipio y en las necesidades de los vecinos.
“Ya está, lo pasado pisado y hoy hay que trabajar y pensar en el futuro del pueblo”, expresó al referirse a las diferencias con la gestión anterior.