La comunidad del barrio San Cayetano dio inicio a la novena en honor al patrono del pan y del trabajo. En diálogo con CABLEINFORMA, Rosita Niz, una de las organizadoras de la celebración, destacó la participación de los vecinos y remarcó que la devoción al santo continúa siendo un símbolo de unidad para las familias, con jornadas de oración que se extenderán hasta el 7 de agosto.
Niz explicó que la novena comenzó el 29 de julio, en sintonía con las celebraciones que se realizan en todo el país. Este año, las actividades fueron programadas a las 19 horas, atendiendo al pedido de los fieles, especialmente de las personas mayores, y pensando también en las bajas temperaturas propias de la época.
«Todos los años tenemos un motivo por el cual rezar», señaló. En la segunda jornada, la oración estuvo dedicada a la comunidad educativa, con la participación de la Escuela N° 451, el SERSIC y la Escuela N° 894, elevando plegarias por alumnos, docentes y estudiantes.
Las celebraciones se desarrollan cada noche en el monolito de San Cayetano, ubicado en el barrio que lleva su nombre. La novena culminará el 6 de agosto y, al día siguiente, la festividad central comenzará con el Rosario de la Aurora a las 7 de la mañana y un tradicional desayuno comunitario con chocolate y facturas para todos los presentes. Por la tarde tendrá lugar la procesión, que finalizará con la Santa Misa a las 20 horas en la parroquia María Auxiliadora.
Niz aclaró que toda la organización se realiza con el acompañamiento y la autorización de la parroquia y del padre Marcelo, quien presidirá la misa del día patronal, ya que durante esos días también se encuentra celebrando las fiestas patronales de Nuestra Señora de los Ángeles en Desmochado.
En la víspera del 7 de agosto, luego del último día de novena, se realizará una vigilia para esperar la medianoche. Durante ese encuentro la comunidad compartirá una cena, como es tradición, fortaleciendo el espíritu de fraternidad entre los vecinos.
La organizadora invitó especialmente a los habitantes del barrio y a todos los devotos a sumarse a las celebraciones, destacando que la festividad va mucho más allá de la organización de una comisión.
«Que la gente se acerque, que venga a rezar, a compartir un rato. Son diez días al año y es una oportunidad para unirnos un poco más y pedir por salud, paz y trabajo», expresó.
Durante la segunda jornada también participaron integrantes del SERSIC, quienes acompañaron la oración dedicada a la educación. Una docente de la institución manifestó que la comunidad educativa asistió para agradecer por el trabajo cotidiano y por la posibilidad de acompañar a sus alumnos.