El equipo de investigadores, liderado por Kevin Yates, bioquímico de la Universidad de California-Davis, en Estados Unidos, modificó el vegetal haciendo uso de una variante de la hormona paratiroidea (PTH), conocida por su eficacia, para intervenir en la regulación del metabolismo del calcio y del fósforo en el organismo.
Los investigadores, crearon una lechuga capaz de producir una hormona que estimula la formación de hueso. Sus semillas se podrían cultivar en la Estación Espacial Internacional y en los futuros viajes a Marte, donde la falta de gravedad reduce la masa ósea de los tripulantes. Esto ayudaría a los astronautas a mitigar su merma ósea simplemente comiendo una ensalada. Según detallaron, con 300 gramos de lechuga al día, los astronautas podrían obtener la cantidad necesaria para evitar problemas a los huesos.
Sin embargo, en una misión tripulada a Marte se tardarían unos 10 meses en llegar y los astronautas se quedarían alrededor de un año para estudiar el planeta antes de hacer el viaje de vuelta a la Tierra. Algunos estudios indican una pérdida media de más del 1 % de material óseo por cada mes que se pasa en el espacio. Este viaje de tres años podría favorecer la vulnerabilidad de los viajeros a la osteopenia y, más tarde, a la osteoporosis.
Como alternativa y con ayuda de la NASA, Yates y sus colegas Somen Nandi y Karen McDonald, también de la Universidad de California-Davis, pensaron una forma para que los tripulantes produjeran ellos mismos esa sustancia: las lechugas. “Los astronautas pueden llevar semillas transgénicas, que son muy pequeñas y cultivarlas como si fueran lechugas normales- señaló Nandi- así podrían utilizar las plantas para sintetizar productos farmacéuticos como la PTH y luego comérselas”.
El equipo también quiere comprobar cómo crece la lechuga transgénica en la Estación Espacial Internacional y si produce la misma cantidad de PTH que en la Tierra. Respecto a su sabor, aunque los investigadores aún no la probaron porque no se ha establecido su seguridad, prevén que será muy parecido al de una lechuga normal, como la mayoría de las demás plantas transgénicas. Los experimentos realizados en la Estación Espacial Internacional confirmaron que se pueden cultivar lechugas normales en este entorno tan limitado.
Aún quedan varias fases antes de que pueda llegar como alimento a los astronautas. Los investigadores tienen que optimizar los niveles de expresión de la PTH y luego probar la capacidad de esta variedad para prevenir con seguridad la pérdida de hueso en modelos animales y en ensayos clínicos con humanos.
FUENTE: «INFOBAE».