CUARTA OLA: EL REGRESO DEL COVID-19

Cuando el coronavirus parecía que se desplazaba de escena y que la pandemia ya se despedía hasta nuevo aviso, la emergencia de una nueva ola amenaza con complicar las cosas en Argentina. El comienzo del clima más frío y la falta de ventilación, la caída de la protección inmunológica, variantes más contagiosas y una baja percepción social del riesgo constituyen algunos de los aspectos que los especialistas consultados por este diario mencionan. En este marco, los contagios de personas cercanas (familiares, amigos, compañeros de trabajo) funcionan como termómetro de una situación que anticipa un nuevo escenario epidemiológico para un virus que nunca se fue. Y esa sensación es refrendada por los números del Ministerio de Salud, que ahora informa lo que sucede cada siete días: de 11.443 el 1 de mayo a 17.646 el domingo 8 y 33.989 casos nuevos este domingo 15, lo que representa un aumento del 92,61 de contagios en una semana.

Durante la semana, en conferencia de prensa, el ministro de Salud porteño, Fernán Quirós, aseguró que Argentina transita el inicio de una nueva ola de contagios y que “la Ciudad pasó de un promedio de 200 casos diarios (hace cuatro semanas) a 1200 (en la actualidad)”. Algo similar expuso el titular de la cartera bonaerense, Nicolás Kreplak, al destacar que los contagios “suben notablemente”, de la misma manera en que lo hacen los llamados de emergencia y las consultas a la guardia. Ambos funcionarios coincidieron en que, de cualquier manera, no planificaban establecer ninguna restricción adicional, pese a que la situación llegara a complicarse en el futuro.

Si hacia fines de 2021 y comienzos de 2022 circuló la variante BA.1 de Ómicron, responsable del crecimiento de casos a nivel mundial, en el presente también lo hace la BA.2, que se prevé entre un 30 y 40 por ciento más contagiosa que la anterior. De acuerdo al último informe de Proyecto País (grupo de vigilancia genómica del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación), la BA.2 es el linaje de Ómicron predominante en CABA desde la primera quincena de abril, pues fue detectado en un 87 por ciento de los casos.

Gracias a la campaña de vacunación, las hospitalizaciones y muertes no suben con el mismo ímpetu que los contagios, porque la mayoría de los cuadros son leves. La ocupación de camas se halla en un 41 por ciento y los fallecimientos reportados durante la última semana fueron 76. En tanto que Argentina aplicó la primera dosis al 90 por ciento de la población, la segunda al 82 por ciento y la tercera al 49 por ciento.

FUENTE: PÁGINA 12.