Luego de la publicación del Licenciado Enrique Arrúa, en su red social Facebook, donde caratuló como «yerros» a las decisiones de interferir en la ceremonia y protocolo nacional en el manejo de la Bandera; se generó un debate sobre su tratamiento. «Cuando hablamos de populismo, no estamos hablando del pueblo solamente sino de medidas extremas hacia algo que puede caer simpático ante el pueblo. Hay situaciones que las autoridades locales, provinciales y nacionales, deben tener en cuenta; es decir, tener cierto decoro. Se propicia algunas resoluciones o medidas ante situaciones como el mal uso de la Bandera Nacional que no va en un acto sobre el posa Bandera. Es una incorrección supina. No sé de dónde sacan los protocolos, la Bandera debe ser tratada como tal; con el debido decoro. Pueden o no estar de acuerdo conmigo, no es mi opinión, es lo legislado. ¿Cómo puede ser que se siga mal usando a la Bandera? Lo malo no justifica lo pésimo, lo pésimo en cuanto a las decisiones. Queremos tomar medidas que agraden al pueblo pero hacemos inferencias extremadamente indecorosas ante el símbolo nacional», explicó en PRIMERA MAÑANA y continuó: «Cuando uno les dice las cosas, es como que le entra por un oído y sale por el otro. Es una pena que no se observe lo ceremonial. Esto sucede por ignorancia y no es una opinión mía, es algo que está escrito. Realmente es tremendo cómo algunas se fanatizan sobre sus propios protocolos inventados».
Por otro lado, se refirió a la conmemoración de este 20 de junio como una oportunidad para honrar a quién luchó por la patria y por ideales morales revolucionarios. «Cuando se aproximan estos acontecimientos, se mira al prócer por supuesto, porque es el homenajeado. Uno tiene que ver su acción y sus obras y lo que dejó al país. Manuel Belgrano fue un pensador de abogados, periodistas y políticos; un hombre con ideas morales muy férreas y profundas. Esas ideas deberíamos tratar de rescatar porque ahora no se cumplen, ya que estamos insumidos en una división política y en una lucha de intereses. Es triste que tantos hombres de la historia hayan aportado cosas positivas y no las tomemos», dijo en términos generales.
Así mismo, detalló sobre la labor militar de Belgrano a pesar de no haberse formado para tal fin. «Pudo aprender del manejo de la guerra, siendo un abogado que realmente podía quedarse en Buenos Aires», dejó entrever en sus declaraciones. «Manuel Belgrano estudió abogado en Salamanca, España. Nació y murió en Buenos Aires, por eso se lo considera un prócer porteño. Tenía unas ideas muy revolucionarias que trató de implementarlas y las implementó. En su labor militar, después de la Revolución de Mayo, la misma junta le ordenó ir a Paraguay y luego al Ejército del Norte para detener a las agrupaciones realistas. Defendió a capa y espada el norte del país y es un mérito enorme sin haber sido militar», comentó.
En este sentido, destacó la figura del prócer por ser considerado el primer economista del país. «Fue el primer ideólogo feminista que reconoció la posición de la mujer. No en vano podemos recordar a María Remedios del Valle, una mujer de raíz afroamericana, que la nombró generala. Estos gestos de Belgrano, lo hacían a él como una persona diferente. Él fue considerado el primer economista del Río de la Plata; fue un forjador de enseñanzas económicas. Fue una persona súper especial para lo que fue en esa época. Pudo aprender del manejo de la guerra, siendo un abogado que realmente podía quedarse en Buenos Aires. Murió en la pobreza y para tener una lápida, su familia tuvo que desarmar un mueble», señaló.