KARINA MILEI, LA HERMANA DE JAVIER QUE HACE TEMBLAR LA INTERNA LIBERTARIA

De niños tenían los roles invertidos. Karina era mascota en los partidos en los que su hermano atajaba pelotazos con la mano con la que no pudo parar los golpes de su padre. No tienen hijos. Ninguno está casado, pero armaron una pareja política. Javier Milei le dice primera dama. Y El Jefe, en masculino. “El Jefe en un partido libertario porque parece que es la única que puede calmarlo. Pero eso también juega con lo que Carlos Maslatón dijo estos días: es la que tiene el fusil y lleva al paredón a los militantes que no le caen bien, hay un doble sentido en ese apodo”, dice Ivan Sverdlick, analista de comunicación política y estudioso de los lenguajes en ascenso.

Karina Elizabeth Milei nació dos años después que su hermano, marzo de 1972. Casa en Villa Devoto, padre chofer del colectivo 111, madre ama de casa, escuela católica. El padre trabajaba en año nuevo, navidad y feriados, días en los que podía llevar la recaudación completa a su casa. En 2019, Milei narró una escena con su hermana a la que suele volverse para terminar de explicarlos. 2 de abril de 1982, la misma casa de Devoto, Malvinas en televisión. Él tenía 11 años. Al parecer, se quejó de lo que veía y dijo que era un delirio. Su padre lo corrió, lo golpeó y lo pateó en toda la cocina. A Karina la internaron. Su madre lo llamó para decirle que su hermana casi muere por su culpa.

Históricamente, Karina tuvo bajo perfil. Armó ese look de outsider y pelo despeinado de su hermano como pone el traje a los muñecos que arma con las manos. Llevó la agenda de su hermano primero en las conferencias internacionales y después las entrevistas, horarios y contactos de la carrera política. Pero hace tres meses eso cambió.

Durante el verano, el espacio incorporó dos nuevas figuras. Alberto Benegas Lynch, puerta de entrada a Mauricio Macri, y Carlos Kikuchi, exasesor de Domingo Cavallo y el nuevo Durán Barba libertario. El ingreso desplazó a los armadores del 2020-2021. Ramiro Marra y Eugenio Casielles, ambos ahora legisladores porteños. Y el cambio empezó a notarse, primero el 10 de junio con el fracaso del estadio de Gerli y luego con los cruces de Twitter de esta semana.

Desde afuera coinciden en que Karina ganó espacio en ese contexto. “Maneja la agenda, es su asesora de imagen y además empieza a tener más incidencia en la construcción de la estructura con la identidad que quiere construir y las limitaciones que esa identidad puede tener en cuanto a quién entra y quién no: cuánta´casta´ se deja filtrar y cuánta no”, dice Sverdlick.

FUENTE: PÁGINA 12.

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