EL COVID-19 PODRÍA HABERSE TRANSFORMADO EN COVID-22

Los expertos en infectología coinciden en que lejos de relajarnos en los cuidados y vacunación, la pandemia por coronavirus no terminó. Es más, el virus se estuvo perfeccionando a tal punto que mejoró sus condiciones para sobrevivir más tiempo e infectar mejor, a la vez que cambió su letalidad para no matar al huésped y seguir reproduciéndose.

La nueva subida de contagios en Asia, Europa y Estados Unidos en las últimas semanas preocupa a los expertos y da cuenta de la tendencia de mayor contagiosidad de las nuevas subvariantes de Ómicron, especialmente BA.2, BA.4 y BA.5. Como ejemplo vemos que el jueves, en solo 24 horas Francia registró 161.000 infecciones nuevas, Alemania 117.400, Italia 108.930, Brasil 76.850 y Estados Unidos 91.100. Es más, las autoridades sanitarias de India, que el mes pasado detectaron una nueva subvariante, la BA.2.75 indicaron que los casos positivos diarios saltaron de 3000 a 20.000 en pocas semanas.

Esta nueva impronta del coronavirus animó a muchos expertos a afirmar que estamos transitando una nueva enfermedad, diferente al COVID-19 que originó el SARS-CoV-2. El doctor Enrique Ruiz Escudero, consejero de Sanidad de la Comunidad de Madrid, afirmó hace unos días que con las variantes de Ómicron BA.4 y BA.5, estamos en un escenario totalmente diferente.

La expresión no es solo suya y otros médicos comienzan a utilizarla para diferenciar ambas enfermedades, como por ejemplo el viceconsejero de Salud Pública de Madrid, el doctor Antonio Zapatero, quien considera que la actual enfermedad es distinta al ser causada por un virus distinto, por lo que tiene también una afectación clínica distinta. O el microbiólogo José Cisneros, del Hospital Virgen del Rocío, de Sevilla que afirmó: “Lo que estamos viendo ahora es otro tipo de enfermedad. El motivo de ingreso es la descompensación de una patología crónica”.

A nivel global, la Organización Mundial de la Salud (OMS) informó días atrás que la subvariante BA.4 pasó a estar presente desde el 9 al 12% de las muestras de pacientes secuenciadas en el mundo la última semana reportada. El crecimiento de Ómicron BA.5 fue incluso mayor: pasó a detectarse del 28% al 43% de las muestras de pacientes analizadas.

Las pruebas están sobre la mesa. Las cepas BA.4 y BA.5 representan ya el 90% de los casos en Madrid y son mayoritarias en toda la geografía española y también europea. Eso explica el aumento de infectados y que ya se habla de la séptima ola de coronavirus. En toda Europa, se está produciendo una ola de casos de COVID-19 con un 33% de aumento en la sección al Oeste, y un 47% de incremento en Europa del Este. En América, también hubo una suba del 14% en los casos, según OMS. Es más, los médicos aclaran que lo que encuentran ahora son pacientes que ingresan por sus patologías previas. Ingresan con COVID, pero no a causa de esa enfermedad.

La fatiga extrema, la fiebre, la tos, el dolor muscular generalizado y el dolor de cabeza siguen presentes en la sintomatología de los nuevos afectados, pero actualmente hay mucha más presencia de diarrea y dolor agudo de garganta, un tiempo de incubación de la enfermedad más corto, resaltan las estadísticas sanitarias. También se vienen observando más mucosidad y episodios de desmayos y síncopes. La hipótesis que se baraja en este aspecto se asocia a la llamada hipotensión ortostática, situación de presión arterial baja que se produce cuando te pones de pie súbitamente tras estar sentado o acostado.

Los especialistas ya no observan masivamente las insuficiencias respiratorias por neumonía doble, como al principio, ya que el virus ataca menos los pulmones. Además, los síntomas surgen muy rápido: se nota antes la subida de fiebre, el dolor muscular y el cansancio, que sí son iguales a otras variantes. El periodo de transmisión se reduce: es de apenas tres días y no de cinco o más, como en las primeras olas.

El virus dura más en el cuerpo: Se da más tiempo positivo en los test de antígenos. Es habitual que se pase de la semana a los diez días. En general, el coronavirus SARS-CoV-2 es más duradero que otros virus respiratorios, como el de la gripe.

FUENTE: «INFOBAE».